Rafael Faneyte
PRODUCTOR Curiosibasket
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Los atletas sueñan con el más alto nivel, con ser foco de atención dentro y fuera del estadio o la cancha. Se ilusionan con ver ante sus ojos el centellear del flash de las cámaras. Y es que nadie piensa en que eso va a terminar.
En los últimos meses se ha hablado mucho sobre el inminente final de las carreras de los estelares Víctor Liz y Eloy Vargas, no solo a nivel profesional, sino también con la selección nacional. Pasa a todos los niveles.
En la NBA, por ejemplo, Kareem Abdul-Jabbar jugó 72 partidos en su última campaña, promediando apenas 10.1 tantos y 4.5 tableros con Los Angeles Lakers, después de ganar cinco premios MVP y tener temporadas de hasta 34.8 puntos y 16.9 rebotes.
Scottie Pippen, uno de los jugadores más completos que ha visto el baloncesto, tuvo un final para el olvido jugando solo 23 partidos en 2003-04 con los Bulls con pírricos 5.9 puntos, 3.0 rebotes y 2.2 asistencias.
En el país, accionando en el TBS Distrito, Vinicio Muñoz, considerado el más grande que ha pisado el Virgilio Travieso Soto, jugó un total de 26 temporadas en cuatro décadas diferentes. “El Fino”, a quien llegaron a llamar “El Dueño del Palacio”, tuvo temporada de 25.1 puntos y 10.4 rebotes en 1977 con Mauricio Báez y 25.9 puntos con 8.5 capturas en 1982 con Arroyo Hondo. Su último torneo, en el año 2000, accionó en cuatro encuentros con Los Mina donde anotó 4.8 puntos y capturó 2.8 rebotes por encuentro.
Y es que la hora de decir adiós es difícil para los atletas. Una decisión complicada que debe ser tomada, no solo cuando lo pida el cuerpo, sino también cuando el cerebro y el corazón estén preparados.
Ciertamente, ya los mejores años de Víctor y Eloy quedaron atrás, pero con su orgullo, experiencia y lo que les queda en el tanque, son aval para que salgan del seleccionado nacional por la puerta grande.
