Amazonia: Una fuente de vida convertida en cementerio

Desaparece La Amazonia y la humanidad con ella

Si desapareciera El amazonas ocurrirían alteraciones gigantescas en el clima, no solo del sector sino de todo el globo.  

Brasil.- La Amazonia es la  selva tropical más grande del mundo, también conocida como el pulmón de la tierra por absorber gran parte del CO2 de la atmósfera, actualmente está sufriendo más que nunca las consecuencias de las acciones de los seres humanos, las lluvias se han hecho menos frecuentes y la mayor parte del bosque se está quemando.

Cientos de especies están desapareciendo, arboles medicinales que aún no han sido descubiertos, pudiendo estos,  ser la cura para innumerables enfermedades, sin contar la cantidad de animales que los fuegos interminables se están llevando consigo.

Esta selva es el hogar del 45% de todas las especies del mundo, muchas de ellas aún son desconocidas para la ciencia. Algunos animales podrían sobrevivir un tiempo, pero sin los ríos toda la región se convertiría en un desierto

El número de focos de fuego en lo que va de este año en un 83 % superior al de 2018. La proliferación de los incendios tiene su origen en la deforestación, que hasta ahora ha cobrado un fuerte impulso  incrementandose un 273%.

Los datos recabados por la agencia espacial de Brasil señalan una deforestación de 4.565 kilómetros cuadrados, lo que supone crecimiento en la desaparición de su superfície de un 15% respecto al año anterior.

Paulo Moutinho, investigador en el Instituto de Investigación Medioambiental sobre la Amazonia, afirma que los incendios tienen siempre un origen humano.

El fuego es utilizado para limpiar zonas que ya han sido deforestadas, para abrir pistas o para preparar tierras para la agricultura, muchas veces, la falta de prevención hace que esos incendios se propaguen a zonas que no estaba previsto quemar y el fuego solo se frena por la lluvia o por encontrar barreras de vegetación más densas y más húmedas.

En el Amazonas, las llamas actúan a nivel del suelo pero eso basta para matar a árboles muy grandes. Los árboles muertos pierden sus hojas, lo que hace que entre más la luz del sol en la selva, lo que hace que la vegetación se vuelva más inflamable. En el mejor de los casos, es decir, si no hay más incendios, se tardan varias décadas en recuperar la misma densidad de vegetación. En algunas zonas quemadas, el espacio es invadido por especies vegetales de zonas más secas e impide que regrese la vegetación que había antes.

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