Coordinan esfuerzos para salvar la economía del arroz

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Las organizaciones y personalidades representativas de los productores, molineros, suplidores de insumos y otros integrantes de la cadena productiva del arroz se sienten esperanzadas en que pronto se iniciarán conversaciones entre los gobiernos dominicano y el de los Estados Unidos para revisar el impacto del calendario de liberalización del cereal con el objetivo de posponer la entrada en vigencia del desmonte de aranceles que afectaría a éste y otros productos de vital importancia en la alimentación y la economía de este país.

Manolo Tavárez Mirabal, vocero del sector arrocero, explicó que la producción, procesamiento y comercialización de arroz dominicano está amenazada con desaparecer, arruinada por importaciones masivas y desleales desde Estados Unidos donde este cereal es altamente subsidiado y recibe otros incentivos estatales.

Dijo que de materializarse esa amenaza, el país perdería su soberanía alimentaria en el principal ingrediente de la dieta familiar y al mismo tiempo la economía agropecuaria sufriría un golpe mortal que dejaría sin fuente de sustento a más de 30 mil productores arroceros, 80 mil trabajadores directos, a los accionistas y empleados de 300 agroindustrias o factorías y a miles de suplidores de insumos.

La amenaza se explica porque la República Dominicana firmó un acuerdo de Libre Comercio con Estados Unidos y Centroamérica (DR-CAFTA) en el año 2005, que entró en vigencia dos años después (2007). Ese convenio que establece un desmonte progresivo de los aranceles de productos agropecuarios, comienza a acelerarse hasta quedar libre de impuestos para el año 2025.

La producción de arroz será la más afectada si se mantiene ese calendario de importación.

Al hablar en el marco de una rueda de prensa, los principales líderes del sector arrocero, revelaron que el tema ha sido puesto en manos del actual Gobierno el cual ha sido muy receptivo frente al justo reclamo del sector arrocero.

El Ministerio de Industria y Comercio es la institución dominicana coordinadora de la representación del país ante el DR-CAFTA.
Agregó que “nos reunimos con el ministro, Víctor (Ito) Bisono, quien ha asumido el compromiso de ponerse al frente de la búsqueda de alternativas que permitan solicitar a las autoridades estadounidenses proceder con la revisión del calendario de liberalización en concordancia con lo estipulado en el artículo 3.18 del DR-CAFTA, para lo cual se ha conformado una comisión técnica de alto nivel, presidida por la viceministra Vilma Arbaje”.

Dijo que de igual modo nos reunieron con el ministro de Agricultura, Limber Cruz, quien también de inmediato se comprometió en hacer lo propio para tener los insumos necesarios que permitan a nuestras autoridades oficiales alcanzar los objetivos trazados.

Tavárez Mirabal dijo que “también estamos gestionando audiencias con el canciller Roberto Álvarez y con el Presidente Luis Abinader a fin de explicarle la necesidad que tiene el país de salvar la economía del arroz. Tenemos mucha fe de que los sectores productivos y las autoridades nacionales actuaremos unidos en defensa de ésta, que es una causa nacional”
“Nos satisface inmensamente que las autoridades del más alto nivel y los productores actuemos juntos para salvar la economía del arroz porque con el moro no se juega”, puntualizó Tavárez Mirabal.

Al resaltar la importancia economía y social del arroz, las cuatro asociaciones que representan el sector de productores y molineros, aseguraron que la desaparición de este cultivo arruinaría la vida y la economía de 21 provincias y 33 municipios, donde el cereal es el principal renglón económico.

Dijeron que es imprescindible postergar el desmonte de los aranceles, al menos hasta que los Estados Unidos desistan de su “farm Bill” y sus subsidios a los productores norteamericanos.

El país debe saber que es una ilusión pensar que el arroz importado será más barato que el que aquí se produce. La experiencia internacional indica que es todo lo contrario. Si bien es cierto que en los primeros meses de importaciones masivas los precios podrían deprimirse, una vez arruinada la producción nacional, éstos se elevarían a niveles inalcanzables para la mayoría de la población. Así ocurrió en Haití y está ocurriendo en México.

Conviene recordar además que el arroz es más que alimento, es cultura, es parte esencial de un pueblo que se resiste a renunciar a su idiosincrasia y a su tradición culinaria. El arroz es economía, es fuente de empleo y motor de la agroindustria y del comercio.

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