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Hace unos años, un amigo graduado en la escuela de negocios de la universidad de Harvard en Estados Unidos, me comentó que un profesor dijo a sus estudiantes: “No piensen salir de aquí a buscar empleos, sino a crearlos…” procurando de esa manera, despertar y fomentar el espíritu emprendedor de sus alumnos.

Desde hace ya varios años, hemos visto como a través del emprendimiento, jóvenes menores de 30 años empezaron el desarrollo de empresas que hoy son de las principales del mundo, logrando un sorprendente posicionamiento, al muy poco tiempo de haber sido fundadas.

Así hemos visto el meteórico ascenso de Google, Facebook, Amazon, Yahoo, Ebay, Youtube, Instagram, Twitter, Whatsapp, Netflix, Adobe, Tesla y Alibaba, entre otras, hasta posicionarse dentro del listado de las principales empresas del mundo, conquistando grandes espacios del mercado internacional, con apenas pocos años de fundadas.

Sin embargo, debemos analizar, tomar en cuenta y aprender algo básico como común denominador en la fundación y desarrollo de esas empresas exitosas, y es que ninguna de ellas fue fruto del azar ni de la improvisación.

Antes de empezar a operar y abrir sus puertas al público, fueron una idea estudiada y analizada por inversionistas que apostaron a su éxito e invirtieron grandes cantidades de dinero, en base al análisis realizado junto a sus fundadores, en áreas de vital importancia, tales como: legal, planificación, presupuesto, estudios de mercado, estrategia de marketing, capacitación, estructura interna, plataforma tecnológica y calendario, entre otras.

En República Dominicana existe una cultura mayoritaria de que somos autosuficientes y de que no necesitamos a nadie para hacer nuestros planes de negocios porque “nos la sabemos todas”. Nos creemos todólogos y todólogas.

Es común ver personas que cuando van a comprar una propiedad, prefieren averiguar directamente quién es el dueño y abordarlos para negociar directamente queriendo evitar al intermediario; personas que no son abogados, redactando y firmando contratos; personas que no son contadores públicos ni licenciados en contabilidad, preparando y analizando presupuestos, estados financieros y de situación.

 

Vemos también a personas bisoñas haciendo análisis y presentaciones de casos de negocios con proyección de ingresos; personas que no conocen de mercadeo, hablando de ventas, publicidad y estrategias de mercado; personas que no son médicos, opinando sobre procedimientos, clínicas, medicinas y hasta ofreciendo recetas; personas que dirigen y construyen obras de infraestructura sin ser ingenieros y sin tener planos de un arquitecto; personas en los medios de comunicación que no saben comunicar; personas que no son publicistas y diseñan campañas y hacen pautas de medios; personas que no son creativos, hablando de producir contenido, en fin, queremos y nos gusta hacerlo todo, con tal de “ahorrarnos esos chelitos”.

Contacto: [email protected]

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