Mujeres de Altamira logran desarrollar medianos proyectos

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En la comunidad abundan los proyectos.

Altamira. La industrialización del cacao, el café y otros productos del campo, ha hecho que a lo largo de los años, este municipio perteneciente a la provincia de Puerto Plata sea un referente del desarrollo de asociaciones de mujeres.

Lo que hace cuatro décadas fue un sueño de construir una empresa que sirviera como sustento para mujeres constituidas en una asociación, hoy es una realidad que permite una vida digna para las impulsoras de Chocolala.

En el año 2014, logró un préstamo de 12 millones de pesos, mediante apoyo del Fondo Especial para el Desarrollo Agropecuario (FEDA) con las llamadas Visitas Sorpresas que implementó en su gobierno el entonces presidente Danilo Medina. También brindó respaldo a su competidora.

El Chocal, ubicada en Palmar Grande, es una comunidad perteneciente al municipio de Altamira. El financiamiento al 5 por ciento y un año de gracia a pagar permitieron modernizarse y aumentar la producción en la fábrica de chocolates con los derivados del cacao.

Inicios

En principio fueron 67 las organizadas en un centro de madres, pero hoy día quedan 22 las que laboran en el proyecto ubicado en la comunidad Las Lajas, a la entrada de Palmar Grande de Altamira.

“Yo soy una segunda generación, debido que la primera desapareció cuando inició este proyecto hace ya 35 años”, expresa Cecilia García, encargada de producción de Chocolala.

García dijo que con el apoyo financiero lograron diversificarse al pasar de una labor rústica y manual a modernizarse con máquinas y esto le ha permitido contar con mayor capacidad de producción.

Con los derivados del cacao fabrican el chocolate de tabletas, cocoa en polvo instantánea, bolas naturales. También fabrican la pasta de cacao con maíz, maní y avena.

Los granos de cacao revestido con chocolate son ofertados en su forma natural o con un toque de jengibre.

“Con la llegada de un etnólogo contamos ahora también con el vino de cacao y aprendimos a fermentar las frutas del campo. Esto nos permite darles beneficios a los campesinos a que puedan vender sus frutas aquí”, indica García.

En la actualidad ofertan los vinos de pitahaya, jagua, chinolas, cerezas, carambolas y arándanos (cramberry). En el área de productos terminados y formulación, producen en un día mil cajas de tabletas de chocolates y mil bolas. Mientras que el cacao en polvo pude producir 50 cajas diariamente y otras 25 de granos revestidos con jengibre.

Respaldo a otros grupos de productoras de café

En la oferta de productos están café producido por otro grupo de mujeres de la comunidad Manabao de Altamira y un aceite de coco natural que lo fabrican en Samaná.

“Nosotras como asociación nos apoyamos entre nosotras. Ellos venden nuestros vinos y chocolates y nosotros sus productos”, apunta García. En Altamira son varias las instituciones que con apoyo gubernamental han podido desarrollar sus proyectos.

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