Presión interna y lucha de intereses desafían liderazgo de Abinader

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Luis Abinader ha ganado dos primarias en el PRM, y el 5 de julio consiguió la Presidencia de la República.
Sectores del PRM rechazan, en la práctica, su planteamiento de que la JCE debe ser independiente

Haber ganado en dos ocasiones las convenciones internas y posteriormente alcanzar la Presidencia de la República parece no ser suficiente para que algunos sectores dentro del Partido Revolucionario Moderno (PRM) queden persuadidos de que Luis Abinader es el líder de esa organización política e insistan en desafiarlo.

Cuando la dirección del PRM llamó a la convención interna para seleccionar su candidato en el año 2015, el hoy presidente de la República derrotó a su principal contendiente de manera arrolladora.

Para entonces, la Comisión Nacional Organizadora de la XVII Convención al emitir el quinto y último boletín, asignó una votación final de 221 mil 306 votos (221, 306), equivalente al 70.24 por ciento al candidato Luis Abinader, de un total de 315 mil 082 votos válidos emitidos, que lo erigieron como el ganador de la candidatura presidencial.

En tanto, el expresidente Hipólito Mejía obtuvo 90 mil 130 votos para un 28.61 por ciento; Geanilda Vásquez, 2 mil doscientos 439 votos, para un 0.77 por ciento y Amaury Justo Duarte resultó con mil 207, para un 0.38 por ciento.

Pero antes, en las elecciones del mes de mayo del 2016, Abinader fue derrotado por Danilo Medina, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) que había auspiciado una reforma constitucional para presentarse a la reelección presidencial, y que obtuvo el 61.74% de los votos.

Este percance no amilanó a Luis Abinader, pues volvió a inscribir su candidatura presidencial ante la Comisión Organizadora de las Primarias Internas del PRM, celebrada el seis de octubre del 2019, logrando el 73,84 % de los votos. Con esos resultados derrotó, otra vez, al expresidente de la República Hipólito Mejía, que consiguió el 21,35 % de la votación.

Este triunfo al interior de su partido lo catapultó hasta la Presidencia de la República cuando en las Elecciones Generales y Congresuales del 5 de julio obtuvo 2, 154,866 votos para un 52.52%, que lo convirtió en Presidente de la República en primera vuelta.

En ese proceso el candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y Aliados, Gonzalo Castillo, fueron beneficiados con 1,537,078 votos para un 37.46% y Leonel Fernández de la Fuerza del Pueblo (FP) y Aliados 365,226 votos equivalente a un 8.9%.

Para cualquier ciudadano con sentido común y más si se interesa en los temas políticos, lo del crecimiento del liderazgo de Luis Abinader ha sido impresionante.

Quien quiera ver que vea

Al parecer los contendientes del presidente Abinader dentro de su propio partido no se han percatado de este fenómeno y se han quedado en el pasado, en los tiempos en que de manera despectiva y burlona se mofaban de su figura con el mote de “La Tayota”.

Es que no terminan de entender la sapiencia de este hombre que fundó, junto a otros compañeros, el PRM sobre la plataforma del Partido Alianza Socialdemócrata (ASD) de su padre José Rafael Abinader.

Previo a eso, en el 2011, Abinader aceptó la candidatura vicepresidencial siendo Hipólito Mejía candidato a la Presidencia de la República, por el PRD, que resultó derrotado por segunda ocasión por el PLD. Su primer fracaso electoral fue en 2004, cuando apostó a su reelección y fue abatido en primera vuelta por Leonel Fernández

Ahí, en esa coyuntura del 2012, Abinader comenzó a apuntalar su liderazgo, lo que se concretó en dos derrotas internas a Hipólito Mejía, precisamente aquel que en su momento era la figura principal del PRD.

No fue en vano que tras la derrota del PRD y su posterior división, Luis Abinader entregó a los experredeístas la plataforma de su partido y de su padre José Rafael Abinader, la ASD, como refugio a los separatistas del PRD, para convertirlo en lo que es hoy el PRM.

Ese acto de entrega se efectuó el 5 de julio del 2014.
Precisamente el 5 de julio de este año ganó el PRM las elecciones. La asamblea hizo el cambio a unanimidad, con el nombre de Partido Revolucionario Mayoritario (PRM) y fue más adelante que, por sugerencias de una consulta con la JCE y las organizaciones políticas legales, se convirtió en Partido Revolucionario Moderno.
Sus principales líderes del momento fueron Hipólito Mejía y Luis Abinader mientras que el delegado político ante la JCE fue el doctor José Marte Piantini.

Todo este proceso de cambio de nombre de la ASD al PRM ocurrió en una paz y tranquilidad asombrosas bajo el rol protagónico de Abinader. Sin dudas, muchos de sus compañeros confundieron su estilo de hombre cauto, educado, decente y democrático con una persona “blandengue” y falta de carácter, situación que al parecer todavía prevalece en ellos, al desafiar su liderazgo.

Las expresiones más evidentes de esta subvaluación se han manifestado con las presiones por empleos de una parte de su partido, a las que, sin embargo, le ha asignado cuotas significativas.

La nota más discordante la puso el dirigente Ramón Alburquerque, quien le rechazó un nombramiento, apelando a que era un puesto insignificante, probablemente por su liderazgo y capacidad.

En otras dimensiones, se ha llamado a protestas en las calles por designaciones, sobre todo en el interior del país. Este comportamiento arisco ha obligado a funcionarios claves del Gobierno a llamar a la calma a los militantes rebeldes que hasta han provocado enfrentamientos en el mismo seno de la organización, lo que indefectiblemente hace recordar su origen, el PRD.

El periódico Diario Libre en su edición del 24 de agosto reportó “descontentos registrados en la comunidad de Pescadería, en Barahona, donde perremeístas incendiaron neumáticos en protesta por alegados incumplimientos de promesas de empleos. También en Valverde, por esa misma causa, se registró un incidente durante un encuentro donde fue agredido el exalcalde del municipio Laguna Salada, Alberto Polanco.

Entre las presiones además está el caso del Cabildo de Santo Domingo, que ha sido escenario de varias protestas de perremeístas que acuden a reclamar un puesto y que se cumplan las promesas de campaña.

El caso de la JCE

Pero donde la copa rebozó el vaso ha sido con el tema de la selección de los miembros titulares de la Junta Central Electoral (JCE).

En los dos procesos electorales que ha participado como candidato presidencial, 2016 y 2020, el hoy primer mandatario abogó porque el órgano responsable de los comicios debía estar conformado por personas independientes.

Extendía ese criterio a otros organismos de altos relieves como el Tribunal Constitucional (TCRD) la Suprema Corte de Justicia (SCJ), el Tribunal Superior Electoral (TSE), la Cámara de Cuentas (CCRD) y el Tribunal Superior Administración (TSA).

Sin embargo, ante la primera oportunidad de demostrar su liderazgo, asumiendo su lenguaje de campaña para la selección de la JCE, no ha logrado que el conjunto de su partido le apoye. Más bien, ha recibido resistencia.

Incluso, de manera abierta y desafiante dirigentes importantes del PRM se han unido a facciones de grupos opositores para proponer candidaturas a esa institución con personas comprometidas con los partidos, hasta con sectores que adversan a su propio Gobierno.

Sin dudas que estas situaciones abren una brecha para atacar el liderazgo, no solo del hombre más popular del PRM, sino del mismo Presidente de la República que ganó en primera vuelta con 52.52%..

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