Taxistas y negocios se apropian de espacios

Taxistas y dueños de negocios controlan los especios del centro histórico.

Santiago. Penetrar al casco urbano en un vehículo se convierte en toda una odisea, debido a que los espacios de aparcamientos son tomados por los dueños de tiendas, sus empleados y los taxistas.

Entre las manzanas que comprenden desde la avenida Las Carreras hasta la Vicente Estrella, los usuarios deben desistir muchas veces de hacer diligencias, ante la imposibilidad de dejar sus vehículos sin ser multados o remolcados por las grúas. En algunos puntos son colocados conos que son resguardados por agentes de la Digesett, como si se tratara de derecho de propiedad por parte de los establecimientos comerciales. Antonia Peña, una ciudadana que regresó hace pocos desde los Estados Unidos, acudió a la calle Del Sol para resolver un problema con una empresa telefónica. Dijo que cuando intentó aparcar su vehículo tuvo que retirarse ante la amenaza de ser multada por un agente de la Digesett, que atribuye la medida a las dificultades del tránsito que se genera en el centro histórico. Otro conductor al notar la acción de amenaza decidió marcharse.

Disposiciones

Peña manifestó que las medidas no aplican contra los taxistas que permanecen durante un día apostados con sus unidades en las principales calle del casco urbano. Para poder obtener un lugar para aparcar, deben ser o cliente de algunos de los establecimiento al que va a comprar o laborar en uno de esos negocios, ya que estos han rentado parqueos para garantizar este servicio.

Y es que la mayoría de los restaurantes, tiendas, plazas comerciales y hasta centro educativos que operan en las calles Del Sol, Beller, Restauración, 16 de Agosto y hasta en la zona monumental no pensaron nunca en construir espacio para parqueos. Eso conlleva que los empleados de los llamados valet parking, aparquen los carros de los clientes en las aceras.

Medidas no reducen el desorden

Algunos propietarios de tiendas reconocen que con la eliminación del sistema de parquímetros, esto comenzó a generar caos y la ocupación irregular de dichas vías. En marzo del año 2016, la entonces gestión municipal de Gilberto Serulle decidió desalojar a 125 vendedores informales de las calles del casco urbano, pero dejó de lado a los taxistas que ocupan la vía.

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