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El festival casi debe calificarse de un “milagro”, tras el drástico recorte de recursos a la fundación que organiza

Los artistas que viven -padecen- la pasión del Arte, buscan el modo de expresarse y brindarlo al público. Por eso existe el Festival de Teatro Paralelo, que anualmente se realiza desde el 25 de noviembre, Día Internacional de la erradicación de la violencia, organizado por Anacaona Teatro encabezado por Lucina Jiménez y Husmel Díaz.

Once ediciones después, el evento se precia de haber nacido de una realidad. “Fue en 2012, como respuesta a la exclusión de las generaciones más jóvenes del teatro, en el Festival Nacional de Teatro, de ese año, organizado por la dirección nacional de drama, adscrita al Ministerio de Cultura, y que finalmente no se realizó porque coincidió con las elecciones presidenciales, por lo que ese año solo el Festival de Teatro Paralelo se llevó a cabo, en materia de eventos culturales y teatrales, lo que marcó una impronta que aún sigue vigente” dice Lucina Jiménez a elCaribe.

“Se trata de acercar el teatro y la cultura, a la población más vulnerable y marginada, en su propio contexto”, afirma. “Queremos contribuir con la erradicación de la violencia en los barrios y comunidades del país, con la superación cultural de sus moradores y transmitir esperanza y felicidad a través del teatro, especialmente a quienes necesitan contactar con las ilusiones que este ofrece”.

Este año estuvo dedicado a la Resiliencia por las iniciativas que surgieron en el teatro durante el confinamiento resultado de la pandemia. De ahí quedó la idea de colgar las obras en internet por 24 horas para que llegasen a más público.

El festival por dentro

Este año, el Festival se trasladó a diferentes barrios, centros educativos, clubes deportivos y culturales de las provincias, Distrito Nacional, Santo Domingo Este, San Cristóbal, La Romana y Sánchez Ramírez.

“Específicamente los barrios Mata Hambre, donde se llevó a cabo la apertura el Festival, con la obra “Tanatosis” a cargo de Drama Caribe, protagonizada por Robelitza Pérez”, aclara Lucina. “Las otras comunidades fueron Atala, El Portal, 30 de Mayo, Guachupita, la Unidad Teófilo Gautier del Hospital Robert Reid Cabral, en el Distrito Nacional, el Sector Ureña en el Km. 19 de Las Américas, el Liceo técnico Calasanz San Eduardo, de La Romana, el Centro Cultural La Piña, en el Municipio Fantino, Cotuí, el sector Moscú y el centro de acopio de la comunidad El Tablazo, en la provincia San Cristóbal. En esta última llevamos a cabo la clausura, en medio de la verde vegetación de este campo apartado, y atravesado por un río”, narró.

Además se llevó a cabo el ya tradicional conversatorio sobre “Los signos de violencia” a cargo de Sonia Perozo, presidente de la Fundación Rescatando Mariposas, en el estudio de televisión de la Universidad Católica Santo Domingo, el cual se grabó y estará disponible en el canal de Youtube de Anacaona Teatro, y en el programa de circulación interna de la universidad, Santo Domingo Today.

Según Lucina también se realizó un conversatorio sobre el proceso de creación de la pieza “Yahaira” a cargo de Ingrid Luciano y María Isabel Bosch, cuya creación se llevó a cabo durante el confinamiento por el COVID 19, a distancia, ya que Ingrid reside en Santo Domingo y María Isabel en Argentina, aunque es dominicana, nieta del expresidente y escritor ya fallecido, Juan Bosch. Esta pieza, fue publicada en la veterana revista “Conjunto” de Casa de las Américas, en Cuba.

Los grupos participantes este año fueron Teatro Otoño, Drama Caribe, Absoluto Teatro, Teatro Unphu, Héctor Then, Wilson Ureña, Anacaona Teatro, María Isabel Bosch desde Argentina, y Diana Borja, desde Ecuador.

Contra viento y marea

El Festival tiene un presupuesto ideal de un millón de pesos, “pero en realidad es ajustado a los recursos de que dispongamos, en un esfuerzo titánico. En la medida que la economía ha sucumbido ante un alza inmanejable de los precios, aun así hemos logrado llevar a cabo el festival gracias a la colaboración de los colegas, que ofrecen de manera voluntaria su trabajo, así como acuerdos de intercambio con algunas empresas como Logomarca”, explica Lucina Jiménez y enumera el apoyo de pequeños negocios, colmados, salones de belleza, líderes comunitarios, regidores, directivos de juntas de vecinos, actores, familiares, “y ninguno de los involucrados percibimos ganancia económica”, confiesa.

Desde hace tres años la fundación reciben un apoyo del Ministerio de Cultura, pero este año abruptamente fueron recortados de tal manera que el festival estuvo a punto de no realizarse. Aun así para el año 2023 se proponen crear una nueva sala de teatro y centro de formación artística, y realizar la 12da edición del Festival de Teatro Paralelo.

En el XI Festival de Teatro Paralelo

Tanatosis (Drama Caribe); Don Quijote en busca de Dulcinea, (Absoluto Teatro); La Cabeza de Medusa, (Teatro Otoño); Se abre el telón (pantomima, Teatro Unphu); El alaigaito (Héctor Then); Azitromicina y Tres cajas de luz (microteatro): Dos veces Teatro por Anacaona Teatro; Yahaira (pieza virtual Ingrid Luciano y María Isabel Bosch); Qué tiene de malo (Wilson Ureña, dirigida por Fausto Rojas, de Iván García); El alegre camino que somos, (Diana Borja, Ecuador); Cada cual lucha a su manera y Jardín, el aroma del amor (Anacaona Teatro). Embarazoso, de Ingrid Luciano, (Lucina Jiménez y Husmel Díaz). Cinco capítulos para la web de Cuentos en familia, (Anacaona Teatro).

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