¿Por qué parece ser que solamente los miembros del jurado están de acuerdo con un premio que han rechazado los mismos artistas plásticos? La anulación del premio de escultura de la Bienal de Artes Visuales fue como resultado del análisis realizado tras la interpelación del Colegio Dominicano de Artistas Plásticos (CODAP).
Se trata de la obra de David Pérez “Lo que no se saca de raíz, vuelve a crecer”, alias La Palmita.
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Una nota enviada ayer a los medios por el jurado, establece: “Los integrantes del Jurado de Premiación de la 31ª Bienal Nacional de Artes Visuales informaron hoy que la decisión e interpretación de material perecedero que ha hecho el Ministerio de Cultura como parte de la resolución que anula uno de los premios otorgados ha dejado sin efecto la totalidad de su laudo” y acusan al Ministerio de “adoptar una acepción conceptual que, desafortunadamente, afecta toda la interpretación técnica especializada con la que el equipo de jurado realizó su labor y, por tanto, desautoriza los demás premios y menciones otorgadas”.
Acusan al Ministerio de no avisar que estaban en proceso de impugnación, y de “grave falta de transparencia institucional”. Asimismo que “sienta un precedente preocupante para el ecosistema artístico dominicano, al debilitar la confianza pública en las instituciones culturales y poner en riesgo la integridad histórica de la Bienal Nacional como el principal evento del arte dominicano”.
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“Eso lo hicimos para j… un poco. Sabíamos que eso iba a pasar”, dijo en los días posteriores al ‘escándalo’ un miembro del jurado al teléfono, en una llamada escuchada sin querer por quien suscribe. Y agregó que había que ‘remenear la mata…’ ¿Se refería a ‘La Palmita’ en sí, o al mundo de las artes visuales dominicanas, o a la Bienal, o al Ministerio?
El destacado artista plástico dominicano Joel Gonell, presidente del Colegio de Artistas Plásticos (CODAP) expresó en conversación con elCaribe: “Si fallas a las reglas te haces apelable. La Comisión Organizadora de la Bienal está por debajo del ministro. Y si violentan las normas, hay que enmendarlo. En el caso de nosotros hicimos el debido proceso. Mandamos una carta de impugnación a la Comision Organizadora de la Bienal, a una jerarquía superior. El ministro tiene facultades para corregir una violación de una norma”.
Acerca de la aseveración del jurado que “desautoriza los demás premios y menciones otorgadas”, Gonell opina que “si fue un solo premio que se cuestionó, a traves de las normas, los otros no tienen cuestionamiento. Ellos dicen que la misma sentencia que anula el premio, esa misma anula todo por ser el mismo laudo. Pero pasa que los demás no violentaron las normas. Es tan sencillo como eso. Los jueces hablan por sentencias y los jurados por laudos. Una vez terminado eso, se desapoderan y pueden ser recurridos a través del recurso jerárquico, sin tener que escuchar lo que tienen que decir, porque el laudo está ahí”, dijo el presidente del gremio.
“Nadie se quejó por los otros premios, El colegio se quejó de ese premio que violentó las normas. Este es el debido proceso. Le da aquiescencia al jurado la comisión organizadora; pero esta para mi es como la democracia: te proporciona los candidatos, pero no te garantiza que lo harán totalmente bien”.
Y sentencia: “Hubo un privilegio que denigró a más de 400 artistas que salieron del concurso por las reglas o normas, el jurado tiene la anuencia para hacerlo.Esos no fueron seleccionados. Y quedaron 200 y pico que no tuvieron el chance de que los valoraran para premiar”.
Asegura: “En toda la museografía del mundo está establecido que lo biodegradable se destruye a sí mismo. Por eso no aceptan material percedero. Aun cuando la palma pueda durar el tiempo que dure, es percedera. Y las bases lo prohíben en el artículo 8 párrafo 1”. Y resume: “Nunca hemos cuestionado al artista y su creación”.
El bebé septuagenario
Si algo claro deja el rifirrafe botánico, es la necesidad de eso, de remenear la mata. No La Palmita que, como sabemos, conceptualmente como escultura es tan floja, como un septuagenario que se perciba bebé y haya que respetarle eso, y si juega con una pistola y mata a alguien no se le pueda juzgar… porque se percibe como un bebé.
La definición del jurado de selección que percibió la palmita como una escultura, se mueve en esa misma tesitura del bebé septuagenario. Y precisamente por eso le ha ganado la burla al país internacionalmente. Nacionalmente se ridiculizó al Ministerio de Cultura. Y le ha infligido un daño terrible a la credibilidad de la Bienal, de las artes visuales, de las instituciones y de los artistas plásticos dominicanos.
Así, se cae la acusación de que Cultura no respetó la independencia del jurado, porque no coincidiesen con intereses administrativos o políticos.
Lo más probable es que no todos pensaran unanimemente sobre ese premio, mas se dejaron arrastrar por la corriente, por temor a ser tachados de ‘quedarse atrás’.
Los propios artistas plásticos dominicanos, participantes o no en la Bienal se han sentido moralmente afectados por este asunto.
La institucionalidad ha sido vulnerada en primer lugar por el propio jurado o por el jurado seleccionador, cuando en el folder correspondiente a la obra de la discordia, tachó la Inst. (de instalación) escrita en rojo y le escribió en verde, encima E (como los demás concursantes de escultura).
Lo conceptual no quita lo valiente
Si nos atenemos a los principios del arte conceptual, La Palmita pasa como instalación. Ya de que sea premiada o no, es lo de menos. Pero como instalación. No como escultura. Y sí, seguramente tenía razón el señor X que quería remenear la mata.
Todo esto trae lecciones varias.
- Una: que cada año hay que cambiar el 100 % de los jurados.
- Dos: el Comité de Selección debe ser uno muy diferente al de premiación.
- Tres: quizás para limpiar con lejía, sea recomendable para la próxima Bienal jurados absolutamente internacionales, tanto el de selección como el de premiación.
- Cuatro: repensar la Bienal, mover ideas entre artistas, críticos, galeristas, marchantes, funcionarios del área, y discutir los linderos del bosque. Un chin de humor: que si las matas son esculturas, puedan medir más de tres metros de alto.
Interpretación
La anulación del premio de La Palmita, no se ha basado en si es arte conceptual o no, sino en la violación de los reglamentos de la Bienal, que de ninguna manera puede ser interpretativa. La que ha realizado de manera exhaustiva y tan cuidadosa como dilatada, el Ministerio de Cultura, es una interpretación jurídica y legal. No se está cuestionando el arte conceptual, sino la violación del reglamento de la Bienal.
