Café en mano y sin filtros, la reconocida empresaria Circe Almánzar abrió las puertas de su mundo más íntimo en una conversación reveladora con el equipo de En La Greca Podcast. Lejos del traje ejecutivo, la exvicepresidenta de la AIRD habló de amor, maternidad, liderazgo y las batallas invisibles de toda mujer que desafía un sistema diseñado por y para hombres.
«Tenías que vestir muy sobria, porque si no, no te respetaban», confesó Almánzar, al recordar sus inicios en el entorno empresarial dominicano. En ese entonces, ser mujer significaba quedar excluida de decisiones de alto nivel, considerada «demasiado emocional» para espacios de poder. Pero en lugar de retroceder, Circe se mantuvo firme, trazando un camino para las generaciones que hoy ocupan esas sillas.
Lo que debes saber de Circe Almanzar «En La Greca…»
- Circe revela que enfrentó machismo al inicio de su carrera
- Aprendió a equilibrar su rol de madre con su agenda ejecutiva
- Volvió a enamorarse años después de quedar viuda
- Su primer trabajo fue a los 6 meses de nacida en un comercial
- Impulsó leyes clave como PROINDUSTRIA y Residuos Sólidos
El machismo que enfrentó y el respeto que conquistó
Desde que asumió el liderazgo de gremios como ANJE o la Asociación de Industrias, su huella ha sido transformadora. Impulsó leyes fundamentales como la de Competitividad, PROINDUSTRIA o la de Residuos Sólidos. Pero detrás de esa ejecutiva de acero, hay también una abuela amorosa, una madre que aprendió a equilibrar agendas y una mujer que volvió a creer en el amor tras la viudez.
«Aprendí a tener tiempo de calidad», cuenta Circe, recordando cómo organizaba sus fines de semana exclusivamente para sus hijos. Hoy, disfruta con intensidad su rol de abuela de un nieto y unas mellizas que están por llegar, reconectando con la ternura que su agenda alguna vez le quitó.
Mujer y ejecutiva: la batalla del equilibrio
Pero lo que más sorprendió del encuentro fue su historia de amor: después de quedar viuda, la vida la llevó de vuelta a aquel joven que la cortejaba cuando ella tenía apenas 15 años. “Ahora bailamos juntos —dice riendo— aunque debo entrenarlo un poco. Pero cocinamos mejor: guisos, rabo encendío, lo que sea, si tiene sazón y alma”.
Su primer trabajo —confesó entre risas— fue a los seis meses de nacida, participando en comerciales de TV. A los 12 años ya tenía un programa en CONANI y era apodada “la modelito”. Desde entonces, su camino ha estado marcado por la disciplina, el servicio público y la transformación.
Circe Almánzar no solo lideró reformas industriales: también redefinió qué significa ser una mujer poderosa en el Caribe. Hoy, con voz serena y legado construido, nos recuerda que lo personal también es político y que ser coherente y firme puede cambiar el país… y la vida.
