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Introducción
Me ha parecido interesante, ahora que recordamos el centenario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Altagracia, reproducir aquí estos textos de Fray Cipriano de Utrera y Julio de La Rocha Báez.

1-Higüey es célebre por la Altagracia
“Higüey, Salvaleón de Higüey, villa de la que se esperaba en sus comienzos que llegaría a poblarse, crecer y ser cabeza de toda la región levantina de la Española, no pudo tener en toda la era colonial nombre, importancia ni influjo alguno en la suerte de su territorio por lo que a lo social toca, ni a lo militar, ni a lo político, ni a lo económico, por diferentes causas, principalmente por la des población casi general de la isla, que arrastró consigo la incipiente elaboración del azúcar, y las primitivas familias que ennoblecieron con sus apellidos esta villa abandonaron íntegramente el lugar a las familias de encargados o capataces de las extensísimas porciones del territorio dedicadas exclusivamente a la ganadería, propiedad de vecinos de la ciudad de Santo Domingo.

Las vías de comunicación, muy descuidadas y aborrecibles. La propiedad territorial monopolizada por pocos hacendados que no quisieron ser dueños de terrenos de montería, propios nada más que para manida de bestias cimarronas, no dejó para la clase ínfima resquicio por donde les entrara un rayo de esperanza, ni en el resto no huido de la población, ni en el exiguo número que alguna vez hubiera pensado hacer asiento en tan apartado lugar.

Su nombre, empero, no quedó en la oscuridad, como quedó el de Santa Cruz de Hicayagua, o del Seibo, villa situada allende las lomas de la región cerca de la bahía samanesa, en cortísimo tiempo convertida en miserable villorrio, antes por un motivo religioso, el del culto público (en breve famoso) en honor de la Madre de Dios, debajo la advocación de Altagracia, le lucró celebridad sin darle materiales ventajas”.

(Tomado del libro “Nuestra Señora de la Altagracia, historia documentada de su culto y su santuario de higuey. Fray Cipriano de Utrera, 1940).

2-Un santuario por los peregrinos
“En el año 1569, Don Simón de Bolívar, vecino de Higüey, escribió a la Real Audiencia en solicitud de su ayuda para la construcción de la Iglesia de la Villa, la cual era un bohío de paja, y reemplazarla por una de mampostería. El señor de Bolívar era Mayordomo de la Virgen y quinto abuelo del Libertador de América.

Este señor tuvo un hijo sacerdote, llamado Simón Bolívar y Hernández, quien llevó a Venezuela la devoción a la Altagracia. Se cuenta que el Libertador, Don Simón Bolivar y Palacios, recibió en herencia un cuadro de la Altagracia, que fuera del Padre Bolívar, y “conservó siempre”, estampa que veneró después el pueblo venezolano en los altares de Caracas.

En 1571 el Arzobispo Fr. Andrés de Carvajal, se dirige al Rey Felipe II en su Consejo de Indias, sobre la extrema pobreza del Curato de Higüey.

En la Geografía de la Isla Española por Juan López de Velazco, Cronista Mayor de las Indias, en 1571 se dice que: “en la Villa de Higüey, a 27 o 28 leguas de Santo Domingo, hay entre 18 o 20 vecinos, hay un cura y un Santuario venerando a Nuestra Señora de Gracia”.

Frente al temor de la anunciada invasión de los ingleses, el Arzobispo dicta instrucciones al Capellán del Santuario de Higüey, para que oculte en el monte la Imagen. Era costumbre que los navíos españoles que pasaban cerca de la costa, hicieran una salva de artillería en honor de la Altagracia. Cuando así no sucedía, las naves eran consideradas como “piratas”. Ante el peligro que amenazaba al santuario, se dispuso la edificación de dos fuertes, en la desembocadura de los ríos Quiabón y Yuma, cuyos escombros aún se conservan,

Monseñor Dr. Francisco de la Cueva y Maldonado, designado Arzobispo de Santo Domingo, llega a la isla el 30 de agosto de 1661, siendo consagrado en Puerto Rico el 15 de agosto de 1664. En una de sus epístolas del año 1682, trata acerca de la falta de sacerdotes y de que había restaurado el Santuario de Higüey.

El 25 de julio de 1664, el mismo Arzobispo, escribía al Rey que “el templo de Nuestra Señora de la Altagracia de Higüey en esta isla es el primer santuario que hicieron los católicos en ella, cuando las católicas armas de Su Majestad la conquistaron en su principio, con que viene a ser el Santuario Primero en estas Indias”.

(Tomado del libro: “Nuestra Señora de la Altagracia a través de la historia. Julio De La Rocha Báez, 1965).

3-Una basílica más grande por el número de peregrinos
También cabe notar que la Basílica actual se debió al crecimiento y número de peregrinos. Se hizo hermosa y muy moderna para honrar a la Virgen de la Altagracia.

Conclusión
CERTIFICO que reproduje aquí dos textos de Fray Cipriano de Utrera y Julio De La Rocha Báez.

DOY FE en Santiago de los Caballeros a los veinticuatro (24) días del mes de junio del año del Señor dos mil veintidós (2022).

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