Muerte de un gran sacerdote

Padre Luis Rosario.

Introducción

Vamos a recoger trabajos escritos sobre el padre Luis Rosario, célebre por su labor con la juventud, la niñez y la familia.

1- Padre luis rosario pasó por la vida haciendo el bien

“Nació el 1 de enero de 1945 en Moca. Su primera profesión al término del Noviciado fue el 16 de agosto de 1963 en Moca. Hizo su Posnoviciado y Tirocinio en Aibonito, Puerto Rico, de 1963 a 1970. Su profesión perpetua fue en Roma el 15 de mayo de 1969.
Estudió teología en Benediktbeuern, Alemania. Recibió la ordenación sacerdotal el 29 de junio de 1975 en la Basílica de San Pedro, Roma, por la imposición de manos del Papa San Pablo VI.

El Señor lo ha llamado al paraíso eterno el 29 de diciembre del 2021. Será recordado siempre por su sensibilidad humana, su amor a la familia, la Iglesia y a la Congregación Salesiana, su servicio a la infancia y a la juventud y a la defensa de la vida”.
PERIÓDICO CAMINO,
9 DE ENERO 2022

2- Homilía del padre José Pastor Ramírez en el funeral del padre Luis Rosario
“Su Excelencia Mons. Francisco Ozoria, arzobispo de Santo Domingo, sacerdotes de la arquidiócesis de Santo Domingo y de otras diócesis del país, salesianos, miembros de la familia salesiana, amigos y familiares del P. Luis:

Estamos aquí reunidos celebrando la Eucaristía, para entregar al Señor, en este contexto de acción de gracias, la vida, el buen hacer y el ser de nuestro hermano salesiano el P. Luis Rosario, es decir, todo lo que significa él para nosotros. Un dominicano, un cristiano y un salesiano inquieto, preocupado por los valores de la vida y de la paz; comprometido con el pueblo, con la familia, con los jóvenes y sobre todos con los más pobres.

Hemos escuchado en el texto del Evangelio un anuncio de dicha, de felicidad, de vida (y diría que, incluso, de triunfo) que pronunció Jesús en el inicio de su predicación. He elegido el texto de las bienaventuranzas para esta celebración porque fueron los criterios que siempre movieron al P. Luis a ser y a actuar, hasta convertirse en un sacerdote con olor a oveja.

Precisamente, al formular las bienaventuranzas, Mateo, a diferencia de Lucas, se preocupa de trazar los rasgos que han de caracterizar a los seguidores de Jesús: mansos, misericordiosos, y defensores de la justicia; esto lo entendió perfectamente el P. Luis a lo largo de toda su vida y por ello las asumió.

El P. Rosario estaba persuadido de que no era posible proponer la Buena Noticia de Jesús de cualquier forma. Estaba muy claro de que el Evangelio solo se difunde desde actitudes evangélicas. Y, esencialmente, las bienaventuranzas indican el espíritu que ha de inspirar la actuación de la Iglesia y de cada cristiano mientras peregrinamos hacia el Padre.

Cuando Jesús proclamó este mensaje de las Bienaventuranzas, no buscaba que se cumplieran sus expectativas, sino que vivía creando nuevas condiciones de felicidad para todos. Se le hacía difícil ser feliz sin incluir a los demás. A todos proponía criterios nuevos, más libres y personales, para hacer un mundo más digno y dichoso.

Desde los criterios del sermón de la montaña, propuesto por Jesús, podemos comprender mejor las grandes opciones del P. Luis. Por ello se mostró siempre con una personalidad persistente, sensible, misericordiosa, amable, honorable, emprendedora, humilde y cercana. Desarrolló la capacidad de entrar en diálogo con cualquier persona sin importar su condición o estatus social.
Hablaba con igual facilidad y sencillez con el eclesiástico como con el empresario; con el político como con el niño de la calle; con el migrante y el desamparado como con el ciudadano más distinguido. Se hizo un amigo fiel de los amigos de Dios, los pobres; un amante de la paz y de las buenas relaciones; un defensor de la vida y de los derechos humanos. Felices los que trabajan por la paz con paciencia y con fe. Sin desalentarse ante los obstáculos y dificultades, y buscando siempre el bien de todos.

En definitiva, el P. Luis creía en un “Dios feliz”, el Dios creador que mira a todas sus criaturas con amor entrañable, el Dios amigo de la vida y no de la muerte, más atento al sufrimiento de las personas que a sus pecados. Felices los que lloran al ver sufrir a otros. Son gente buena. Con ellos se puede construir un mundo más fraterno y solidario.

Ser cristiano es aprender a “vivir bien” siguiendo el camino apuntado por Jesús, y las bienaventuranzas son el núcleo más significativo y “escandaloso” de ese camino. Hacia la felicidad se camina con un corazón sencillo y transparente, con hambre y sed de justicia, trabajando por la paz con entrañas de misericordia, soportando el peso del camino con mansedumbre. Este camino diseñado desde las bienaventuranzas lleva a conocer, ya en esta tierra, la felicidad vivida y experimentada por el mismo Jesús.

Gracias a que el P. Rosario siguió el camino delineado por las bienaventuranzas, hoy, se constituye para los jóvenes, para los salesianos, para la Iglesia y para el país en un ejemplo de trabajo, de entrega y dedicación a los más pobres. Los salesianos nos sentimos orgullosos de haber tenido en él a un hermano que ha sabido personalizar a Don Bosco con todas las características de un quisqueyano y de un caribeño.

Este fiel hijo de Don Bosco, desde el dolor que genera la enfermedad, sobre todo del cáncer y de las secuelas heredadas del COVID, nos dio cátedra de amor a la vida, valorándola siempre como el más grande regalo de Dios; anunciando con su testimonio que la enfermedad tiene sus aguijones y tentáculos destructores, pero la fortaleza de su fe y de su amor a Dios eran más poderosa. Él ofreció cada hora de su existencia por los jóvenes, por la Familia Salesiana, por la Iglesia y por la Patria que le vio nacer y amó siempre.

La muerte de nuestro hermano y amigo, P. Luis, no nos sumerge en el dolor desesperado porque estamos convencidos de que quienes viven inspirándose en este programa de vida estructurado a partir de las bienaventuranzas, un día “serán consolados”, “quedarán saciados de justicia”, “alcanzarán misericordia”, “verán a Dios” y disfrutarán eternamente en su Reino.

Nunca perdió su buen sentido del humor y lo demostró, incluso, al escribir el texto “Cuando yo muera” que hoy encontramos en el inmenso océano de las redes sociales. Expuso lo que no le gustaría y lo que sí quería en el día de su funeral. Les expongo algunas de sus peticiones: …ataúd bien sencillo… si fuera de madera de caja de arenque mejor…, ataúd cerrado para no ver llorar a la gente…, no quiero flores porque los muertos casi se ahogan entre los arreglos…, el dinero de las flores que se use para alimentar a niños y niñas abandonados…, si me van a acompañar hasta el cementerio no lo hagan con trajes, menos aún de color negro…las camisas y los poloshirts son más cómodos…, que el coro esté formado por muchachos de la calle aunque desafinen…, y que cayese una buena lluvia… Pedimos disculpas al P. Luis, pero esperamos que esto último no acontezca. Todos estos deseos son el resultado de una vida definida a partir de las bienaventuranzas que hemos escuchado del evangelio de san Mateo.

“En tus manos, Padre de bondad, encomendamos el alma del querido amigo y hermano P. Luis Rosario”.

Despidamos todos juntos al hermano, elevemos todos juntos por él una oración y entonemos la victoria del Señor.

P. Luis, la Iglesia y la sociedad dominicana; los salesianos y la Familia Salesiana; tus familiares y amigos; los niños y niñas de la calle aquí presentes, te deseamos que descanses junto a Dios. Hasta pronto, hasta el cielo. Cristo te dé la vida y te reciba en su amistad.

Que María Auxiliadora, Don Bosco y todos los santos y beatos de la Familia Salesiana te acompañen a la patria celestial a celebrar la Pascua eterna. Amén”.

3- Padre Luis Rosario. Su sobrina
“Mi tío querido, cuando te tomé esta foto en la capilla de la clínica, frente al Santísimo, nunca imaginé que era la última foto que te iba a tomar. Entramos un momento a saludar a Jesús, y cuando te vi ahí, contemplando al Amado, pensé en el día que te tocara contemplarlo cara a cara.

Hoy ese día llegó! Y entre una mezcla de nostalgia, tristeza y alegría, te digo hasta pronto; como me escribió alguien hace un momento: es sólo “un diálogo interrumpido momentáneamente que se retomará en la eternidad”.

Doy gracias a Dios por permitirme acompañarte en estos últimos días. Por poder hacerte en la frente la señal de la cruz cada día, como me la hiciste a mí por tantos años al darme la bendición.
Gracias a Dios porque ya volviste a recuperar tu sonrisa, esa que nos iluminó toda la vida, porque no recuerdo un momento, antes de esta larga enfermedad, en el que no estuvieras sonriendo. Aun estando serio sonreías.

Gracias por tu legado, por tanto amor que nos diste, por las vidas que transformaste, por predicar con el ejemplo. Hoy ganamos un intercesor en el cielo, sé que desde allá seguirás luchando contra el aborto y a favor de la niñez y la juventud dominicana y del mundo”.

Catherine Forde Rosario

Conclusión

CERTIFICO que los textos recogidos aquí, son citados al pie de la letra.

DOY FE en Santiago de los Caballeros, a los trece (13) días del mes de enero del año del Señor 2022.

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