Para preparar la navidad

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Introducción

Hay una preparación económica y material para la Navidad. Aquí ofrecemos unas pocas herramientas para la preparación espiritual de ella. Recordemos que son necesarias las dos preparaciones, material y espiritual: en Navidad se compra, que es algo material, para compartir y regalar, que es la dimensión espiritual.

1-SALMOS PARA PREPARAR LA NAVIDAD

“SALMO 121: “Qué alegría cuando me dijeron: Vamos a la Casa del Señor”. El sentido primero y literal de esta antífona y de este salmo es el de salir al encuentro de Dios en su casa, en esa época el templo de Jerusalén. Para nosotros, en el tiempo antes de Navidad, es ponernos en pie y peregrinar, caminar, para encontrar al Hijo del Dios vivo hecho hombre en su casa, que es ahora la Cueva de Belén, convertida en templo por su presencia.

SALMO 22: Es el muy conocido salmo, del que repetimos con frecuencia “El Señor es mi Pastor”, pero en Adviento la Iglesia prefiere repetir la expresión: “Habitaré en la casa del Señor por años sin término”. Con este versículo expresa dos ideas: primero, Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, habitará por siempre en la humanidad, de la que ha hecho su casa. Así la humanidad sabe que ella habitará también en la casa de Dios “por años sin término”.

SALMO 117: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. Ninguna expresión mejor que esta para acoger a Jesucristo en la Navidad, el cual verdaderamente “viene en nombre del Señor”. Una lectura del salmo, a la luz del acontecimiento de la Navidad, como sucede con todos los salmos que estamos citando, nos da pistas interesantes para comprender mejor la profundidad de esta época del año.

SALMO 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Otra expresión que habla por sí misma en Navidad. Jesús es luz del mundo y en su nacimiento un ángel del Señor, en medio de una gran luz, anunció a los pastores: “Les traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy en la ciudad de David les ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor” (Lucas 2, 1-14).

SALMO 146: “Dichosos los que esperan en el Señor”. Este Salmo pone sobre el tapete el tema de la esperanza, muy propio de un tiempo de preparación como el Adviento, que es de espera, y el de Navidad, en el que se reviven todas las esperanzas de la humanidad.
SALMO 85: “Nuestro Dios llega con poder”. Dios llega siempre con poder, incluso en la debilidad de la carne, en la pequeñez de un niño y un pobre pesebre, porque en lo débil, pequeño y pobre se manifiesta la fuerza de Dios.

SALMO 102: “Bendice, alma mía, al Señor”, porque llega en Navidad, el Señor, que “perdona todas tus culpas, cura tus enfermedades, rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura”.

SALMO 144: “El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad”. Justamente en la Navidad el Señor Dios se ha manifestado con todas esas características.
SALMO 1: “El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida”. Este primer salmo bíblico recoge tres temas importantes relacionados con la Navidad: el seguimiento de Jesucristo, que es la luz, la vida y la dicha. Seguir los pasos del niño nacido en Belén es caminar en sendas de luz, vida y dicha. Por otra parte, este salmo trae el tema del “árbol”, que es uno de los símbolos de la Navidad. El árbol (en nuestro caso ahora el de Navidad) se refiere en primer lugar a Jesucristo y a partir de Él, se aplica también al ser humano. Reza así el salmista:

“Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos; ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos, sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia. Da fruto en su sazón, no se marchitan sus hojas. Y cuanto emprende tiene buen fin”.

El “árbol” de Navidad es, pues, luz, vida y dicha, si se le ve como símbolo de Jesucristo.
SALMO 33: “Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha”. La Navidad, ciertamente, encierra un mensaje de bienestar, pero también trae a la memoria las aflicciones del mundo, invitando a todos a que el bienestar se comparta. Por eso, el salmista y la Iglesia rezan en el tiempo Adviento-Navidad:

“El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a Él”.

SALMO 29: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado”. La Navidad es vista como un tiempo que celebra la liberación, la salvación, de todas las cadenas y esclavitudes del ser humano, desde las internas, como el pecado, hasta las externas, tales como las injusticias y las violaciones de todo tipo; celebra una liberación no perfecta ni completa aún, pero ya comenzada, realizada en parte y en proceso continuo de realización. Por estos datos se canta, se alaba y ensalza a Dios, porque en Jesucristo ha manifestado su plan liberador y cómo acompaña a la humanidad hacia la obtención total de esa meta”.

SALMO 66: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben”. El nacimiento de Jesucristo aconteció en tierras de Israel, pero su mensaje y su misión es para toda la humanidad. Por eso: “Oh Dios, que te alaben todos los pueblos”. Originada en una pequeña aldea de Asia, Belén, el acontecimiento de Navidad se hace universal. Por eso, Jesucristo es fruto de toda la tierra y es bendición para toda ella.

SALMO 45: “Ven, Señor, a salvarnos”. Es el grito que clama por la llegada de la Navidad, el que expresa cualquier ser humano en momentos de peligros, angustias o dificultades. ¿Quién no se siente identificado con éste, sobre todo en los días navideños?
“Ven, Señor, a salvarnos. El Señor mantiene su fidelidad perpetuamente, hace justicia a los oprimidos, da pan a los hambrientos. El Señor liberta a los cautivos. El Señor abre los ojos al ciego, el Señor endereza a los que ya se doblan, el Señor ama a los justos, el Señor guarda a los peregrinos. Sustenta al huérfano y a la viuda y trastorna el camino de los malvados”.

(Tomado de mi libro PARA VIVIR EL ADVIENTO Y PREPARAR LA NAVIDAD, primera edición, págs. 82 - 85).

2-PLEGARIAS PARA ANTES DE NAVIDAD

“Son las siguientes, breves preces, en las que la comunidad eclesial expresa su sentir y pensar, hecho oración, en el tiempo previo a la Navidad.

No transcribimos, por supuesto, todas las que aparecen en los libros litúrgicos, sino sólo estas veinte significativas:

•“Enséñanos a tener la verdadera bondad, y haz que ella sirva para iluminar a los hombres”.

•“Abaja los montes y las colinas de nuestro orgullo y levanta los valles de nuestros desánimos y de nuestras cobardías”.

•“Destruye los muros del odio que dividen a las naciones y allana los caminos de la concordia entre los hombres”.

•“Padre de los pobres y consuelo de los afligidos, da la libertad a los cautivos y la alegría a los tristes”.

•“Príncipe de la justicia y de la rectitud, haz justicia a los pobres y desamparados”.

•“Rey de la paz, que de las espadas forjas arados y de las lanzas podaderas, convierte nuestras envidias en amor y nuestra hambre de venganza en deseos de perdón”.

•“Hijo único que estás en el seno del Padre, ven danos a conocer el amor de Dios”.

•“Señor, haz que sepamos acogernos mutuamente, como Cristo nos acogió a nosotros para dar gloria a Dios”.

•“Ten compasión de los que en su trabajo desfallecen a mitad del camino; haz que encuentren un amigo que los levante”.

•“Ven, Señor, y danos paz; tu visita nos retornará a la rectitud y podremos alegrarnos en tu presencia”.

•“Que al anunciar tu venida, Señor, nuestro corazón se siente libra de toda vanidad”.
• “Tú que por nosotros quisiste ser débil en tu humanidad, fortalece a los hombres con la fuerza de tu divinidad”.

•“Ven, Señor, y con la luz de tu palabra ilumina a los que viven sumergidos en las tinieblas de la ignorancia”.

•“Tú que quisiste experimentar nuestras dolencias, socorre a los enfermos y a los que morirán en el día de hoy”.

•“Tú que viniste del seno del Padre para revestirte de nuestra carne moral, libra de toda corrupción a nuestra naturaleza caída”.

•“Tú que enviaste a tu Hijo para salvación de los hombres, aleja de nuestra nación y del mundo entero toda desgracia y todo dolor”.

•“Tú que viniste a librar a los oprimidos, cura las dolencias de los que sufren”.

•“Aquella libertad que tu venida dio a los redimidos consérvala y defiéndela siempre con tu poder”.

•“Tú que creaste el mundo y a todos los que en él habitan, ven a restaurar la obra de tus manos”.

•“Cristo Jesús, que viniste a nosotros como Hijo del hombre, concede a cuantos te reciben el poder de ser hijos de Dios”.

(Tomado de mi libro PARA VIVIR EL ADVIENTO Y PREPARAR LA NAVIDAD, primera edición, págs. 91 - 93).

Conclusión

CERTIFICO que los contenidos de mi trabajo fueron extraídos textualmente de mi libro “PARA VIVIR EL ADVIENTO Y PREPARAR LA NAVIDAD”.
R
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los nueve (9) días del mes de diciembre del año del Señor 2020.

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