La obra “Lo que no se saca de raíz, vuelve a crecer” del artista David Pérez (Karmadavis) ha generado debates intensos sobre su legitimidad, tras recibir uno de los nueve premios igualitarios en el marco de la XXXI Bienal Nacional de Artes Visuales, dedicada a la maestra Elsa Núñez. Muchos críticos y observadores se preguntan: ¿puede una planta ser considerada arte?
Desde Marcel Duchamp, quien transformó un urinario en “Fountain”, hasta Joseph Beuys y sus performances con animales, pasando por Pierre Huyghe y Damien Hirst, la historia del arte está plagada de ejemplos de objetos y seres vivos recontextualizados como obras de arte. El gesto conceptual, más que la materialidad, define la propuesta: situar un organismo vivo en un contexto artístico cambia su significado, cuestiona la naturaleza del museo y expande las fronteras de lo que consideramos arte.
En este sentido, la discusión real no es “si esto es arte”, sino: ¿están nuestras instituciones preparadas para integrar obras vivas o conceptuales? ¿Se entiende que el valor de la pieza reside en la idea y el gesto, más que en la estabilidad de su material? La palma, como “ready-made”, nos obliga a responder estas preguntas, exponiendo fallas de procesos y preconceptos sin que la obra pierda ni un ápice de su legitimidad artística.
Se trata de una palma viva, al ser un organismo en crecimiento, no se clasifica como un “material perecedero” en el sentido tradicional, pero además, la pieza no se plantea como un objeto dentro de la sala del museo, sino como ser vivo en el jardín, fuera del espacio cerrado, por lo que se evita cualquier riesgo para la estructura del edificio. Por tanto, la obra no transgrede ninguna norma de admisión ni conservación; más bien, invita a reflexionar sobre cómo las instituciones culturales pueden adaptarse a gestos conceptuales que no encajan en categorías convencionales.
A los que todavía no conocen sobre la historia del arte, les invito a revisar las características del arte postmoderno, claro que, dos litros de café todavía no me permiten comprender que vivimos en una mengua de los afectos.
