Obra de Joiri Minaya en el MoMA

La representación del Caribe ha estado históricamente condicionada por una mirada exterior que convirtió su geografía, su vegetación y sus cuerpos en imágenes de exotismo y deseo. Desde los relatos de los primeros viajeros europeos hasta la iconografía turística contemporánea, el territorio insular ha sido objeto de una construcción visual que privilegia la exuberancia de la naturaleza y una supuesta disponibilidad del paraíso tropical. Frente a estas convenciones, la artista dominico-estadounidense Joiri Minaya desarrolla una práctica crítica que interroga los mecanismos de producción de esas imágenes y las relaciones de poder que sostienen su circulación.

La reciente incorporación de dos de sus obras a la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) constituye un acontecimiento significativo para la presencia del arte dominicano en el escenario internacional. Las obras “Wake” y “Effluvia”, realizadas en 2022 y pertenecientes a la serie “Divergences”, forman parte de la colección del MoMA. La primera participa en la exposición “Taking Back Our Space: Photographic Perspectives”, inaugurada el 20 de septiembre de 2026 y abierta hasta el 2 de mayo de 2027. Su inclusión en este contexto curatorial sitúa la producción de la artista en un diálogo con las investigaciones contemporáneas sobre las relaciones entre el cuerpo y el espacio, las construcciones identitarias y las estrategias de resistencia frente a los sistemas dominantes de representación.

En “Divergences”, la artista profundiza en las contradicciones entre la naturaleza tropical como realidad física y su transformación en un repertorio de imágenes estandarizadas. La vegetación, tradicionalmente asociada con la abundancia, la fertilidad y la promesa de un paisaje paradisíaco, adquiere una dimensión crítica. Minaya no se limita a reproducir sus formas; las somete a operaciones visuales que alteran su lectura habitual y ponen en evidencia el carácter construido de aquello que suele percibirse como una representación espontánea de la naturaleza. En el conjunto, no solo se propone otra manera de representar el Caribe, sino una revisión de las condiciones desde las cuales hemos aprendido a mirarlo.

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