En el tránsito de la vida a la eternidad, rendimos homenaje a Daisaku Ikeda, un faro de humanismo y dedicación a la paz, cuyo legado trasciende el tiempo y espacio. Nacido en Tokio el 2 de enero de 1928, Ikeda emergió de las dificultades de la Segunda Guerra Mundial con una convicción profunda: la erradicación de las causas fundamentales del conflicto humano.

Su encuentro con el budismo y el pacifista Josei Toda en 1947 marcó el inicio de una vida dedicada a fomentar el empoderamiento humano y la contribución social. En 1960, Ikeda asumió la presidencia de la Soka Gakkai, guiando la expansión de la Soka Gakkai Internacional (SGI), un movimiento budista diverso y global presente en ciento noventa países y territorios, incluida la República Dominicana.

Su visión cultural se cristalizó con el Museo de Bellas Artes Fuji de Tokio (MBAFT), un testimonio tangible de su creencia en el arte como un vehículo para unir a la humanidad y generar paz.

Ikeda visitó museos en varios países, sobre todo en Europa, afinando su visión para la institución que fundaría. El MBAFT, ubicado entre las verdes colinas de Hachioji, Tokio, abrió sus puertas el 3 de noviembre de 1983. Desde entonces, ha recibido millones de visitantes.

El museo alberga más de 30,000 obras de arte que abarcan desde Oriente hasta Occidente, con una selección que va de lo antiguo a lo moderno. La exposición inaugural se intituló: “Obras maestras del arte francés”, comisariada por el renombrado historiador de arte René Huyghe.

Por medio del Museo de Bellas Artes Fuji, el maestro Ikeda marcó el camino para afianzar su creencia de que este tipo de entidades se convierten en puentes alrededor del mundo, pues desde su fundación se han prestado obras a museos de 20 países, fomentando la colaboración y el entendimiento mutuo a través del arte. Asimismo se ha procurado que las grandes obras de arte sean accesibles para todo el púbico.

Tenemos la certeza de que los grandes hombres como el maestro Daisaku Ikeda nunca mueren, pues su gran legado, les mantiene vivo en la memoria colectiva. “Requiescat in pace in aeternum”.

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