Apocalipsis en los trópicos

El documental que examina el ascenso político de líderes evangélicos en Brasil, Apocalipsis en los trópicos (2024), funciona como un inquietante espejo para RD. Es una alarma ante las manifestaciones en el Congreso que privilegian la fe sobre la ciencia. Vemos proyectos que relegan el método científico en educación y salud. Esa tendencia que busca imponer una cosmovisión particular sobre el diseño de las políticas estatales choca con el espíritu laico del Artículo 45 constitucional que garantiza la libertad de cultos pero exige un Estado neutral consagrado en nuestra Carta Magna que proscribe la injerencia confesional en políticas públicas. Sustituir el conocimiento por revelación vulnera esa esencia y violenta el pluralismo. Ahí, resurge la célebre frase de Marx: “la religión es el opio del pueblo”. Citarla a medias es tergiversarla. En 1844, en su Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, el filósofo escribió que la religión es el “suspiro del oprimido” y la “protesta contra la miseria real”. La frase completa revela que veía en la fe un síntoma del dolor social, no una invención malévola. No era desprecio a la espiritualidad, era crítica a su función de consuelo ilusorio que calma sin curar la explotación material. Marx no atacaba la creencia, sino su uso como mecanismo desmovilizador. En América Latina, esa idea fue resignificada. La religiosidad popular se convirtió en motor emancipador. La Teología de la Liberación transformó la fe en justicia social y denuncia contra dictaduras. Ello se plasmó en el arte: desde la cosmovisión andina de Arguedas hasta la épica de La misión, la religión aparece como identidad cultural y resistencia política frente al colonialismo. El largometraje brasileño muestra el otro rostro. Cuando la fe se pliega al poder para silenciar la ciencia y legitimar el autoritarismo, se convierte en el opio que Marx advertía: un sedante que adormece el juicio crítico y paraliza la movilización. Para RD, la advertencia es urgente. Debemos entender que la Constitución no es un manual teológico. Ceder al dogmatismo es socavar la democracia. La fe privada es un derecho; pero su imposición pública es herejía constitucional repudiable. La democracia se nutre del disenso y la evidencia, no de la fe impuesta. En Netflix. Sinopsis: Multitudes de fieles evangélicos rezan para que Jesús intervenga, mientras en la Amazonía miles de víctimas de COVID son enterradas en fosas comunes. Una ola de bolsonaristas invade los palacios de los tres poderes clamando por una intervención militar. Los televangelistas prometen riqueza y felicidad en este mundo, si sus seguidores les ayudan a tomar el poder.

HHHHH Género: Género Documental | Política. Religión. Duración: 110 minutos.

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