Una obra maestra indiscutible. Lo es porque es irrepetible y ni siquiera un remake hollywoodense logró acercarse a la original. Sinopsis: El personaje central, Benjamín Espósito, es profesor retirado, exfuncionario judicial, que escribe un libro sobre un antiguo caso penal en el que participó. Junto a una colega y su asistente, logró capturar al culpable de una violación y asesinato. Sin embargo, el criminal fue liberado por influencias políticas, y su paradero es un misterio. La historia parece común, pero al explorar dilemas morales y contextos políticos, alcanza una elocuente profundidad narrativa. Con todo artefacto narrativo perfecto, es un thriller emocional tejido con hilos de tragedia bordada sobre el paño de la historia argentina inmediata. El título me retrotrae a Reflections in a Golden Eye (1967) de John Huston; y es porque en ambas se ofrece una poderosa metáfora visual en que se usan las miradas como lenguaje narrativo, construyendo la historia mediante lo que los personajes observan, desean o temen. Ojos que espían, desean, juzgan y delatan, y nos convierten en voyeur que observa sin intervenir. Para Huston, la mirada es tan reveladora como la palabra, y el cine, en esencia, es una forma de mirar profundamente. Si bien la palabra cuenta los hechos, es la mirada el instrumento del lenguaje. En cada par de ojos se libran batallas de amor, culpa, obsesión y verdad; de ahí que no desnaturalice la historia y, sí, todo está en los ojos. La estructura es un prodigio. La narrativa entre dos Buenos Aires revela que el pasado no muere: se infiltra en el presente. Espósito busca justicia y a la vez redención personal. El crimen impune, la dictadura militar (1976-1983), y su amor oculto lo persiguen. Un excelente elemento con la letra “A” faltante de una maquinilla se convierte en símbolo potente: la ausencia del amor lo deja prisionero del temor. Pues bien, la historia es construida en el contexto político predictatorial que lo corrompe todo. La impunidad es un sistema. La opresión se respira, muy bien escenificada en la escena del ascensor que revela cómo el poder arrincona y aplasta. Filme intenso, emocional y lúcido que combina dirección magistral, amor contenido y crítica social. Su mirada persiste: conmueve, fascina, hace pensar. Revela el verdadero secreto del sobresaliente cine: capacidad de emocionar sin subestimar, de narrar con profundidad estética y política, y de permanecer en la memoria como una experiencia transformadora. En Netflix.
HHHHH Género: Thriller político. Duración: 129 minutos.
