Es un filme sobre chanchullos financieros de capitales del eje del capitalismo financiero y que retrata la forma en cómo varias personas (¿…?) advirtieron hacia dónde iba el negocio de las hipotecas que desaguaba en la debacle financiera de inicios del siglo XXI. Hay una escena en la que el personaje de Brad Pitt es preguntado por dos individuos por qué los ayuda para tener ganancias. Les responde: “Ustedes querían ser millonarios” y lo fueron en esa historia que llevó a la quiebra a miles que vivían el “sueño americano”. La narrativa del filme compone escenas de momentos para la reflexión, señalar culpas y responsabilidades sobre lo que obviamente todos buscamos, que es ganar. Sabemos bien que en los negocios alguien pierde donde uno gana, y que miramos hacia otro lado y nos hacemos los chivos locos. El filme nos retrotrae a un caso similar ocurrido en RD cuyo crecimiento económico en los años 90 terminó con recesión económica provocada por fraudes bancarios (más de 89.000 millones de pesos, equivalentes a US$4.900 millones), y se destaca el fraude del Banco Intercontinental (Baninter) (RD$55.000 millones, equivalentes a US$3.100 millones) y una fuga de capitales de las reservas internacionales del Banco Central Dominicano. Este filme atrae bastante bien hacia el retrato de una historia real que, viéndola hoy, es absolutamente absurda y uno no se explica que USA y sus instituciones no accionan mecanismos para detener este fraude colosal que se hacía a la vista de todos. Cuesta mucho creer que apenas unos vivos se dieron cuenta de eso y que se aprovecharan del modo que lo hicieron y que ni los medios de comunicación dijeran nada sabiéndolo todo. Quizás esa absurdez la vieron los creadores del filme y el director eligió una narrativa cargada de sarcasmo y eligió contarla como una tragedia al estilo slapstick y bellamente abonada con el efecto brechtiano de distanciamiento. El slapstick es un subgénero que hoy forma parte inseparable del cine estadounidense. La estrategia se adapta a un potente proceso de transmisión de las indecencias de un sistema económico sin restricciones que premia. Montaje y edición se valen de herramientas tales como spotlight, textos en pantalla, explicar complejidades del sistema financiero habladas directamente al espectador, es todo un ejemplo de pedagogía sin igual. Pues bien, el filme condensa tragedia y humor para denunciar el absurdo financiero. Con estilo pedagógico, sarcasmo visual y conciencia histórica, educa y cuestiona un sistema que premia la codicia sin consecuencias. En Netflix.
HHHH Género: comedia dramática.. Duración: 130 minutos
