¿El parque Imberto el parque Colón?

A Juan Pablo Duarte lo pusieron rubio y a caballo cuando en realidad es una foto de Próspero Rey, fotógrafo venezolano

No me puedo pasar la vida corrigiendo las burradas que cada día, sin mancar, veo en la prensa. Pero hay vainas que uno no puede dejar pasar porque se nos pega un sentimiento de complicidad con la imbecilidad, esa que viste corbata y exhibe títulos.

El día que Benoit Landais, un periodista francés, publicó una foto de un campesino de Québec, un “planteur de patate” de los lados de Montreal, y dijo que era Van Gogh, era como para fusilarlo en la Plaza Pública. A partir de ahí se difundió como una foto auténtica de Vincent que nunca atravesó el Atlántico, ni el fotógrafo Morin fue a París a fotografiar a nadie. Ya no se puede detener esa difusión a pesar de tantas pruebas que desmienten “tal hallazgo”. Yo mismo escribí sobre ello

(https://www.elcaribe.com.do/gente/cultura/un-falso-van-gogh/ ). ¿En vano? A Duarte lo pusieron rubio y a caballo cuando en realidad es una foto de Próspero Rey, aquel artista del lente, venezolano, que hizo la única foto que se conoce del patriota.

En México, las nuevas generaciones no conocen a José Clemente Orozco el pintor y, mucho menos a José Posada, el grabadista. Pues resulta que aparece una foto de Orozco con su pie que lo identifica como el caricaturista y creador de la Katrina. Puede que se trate de la haraganería y la falta de rigor de los investigadores, pero no.

Landais es un investigador periodístico con una trayectoria y una cierta reputación, como para cometer ese error. Lo de Orozco puede que sea, también, una canallada a propósito para que la gente, indignada, le responda para corregirlo y así conseguir “likes”. Los “likes” están por encima de la verdad y de la ética.

El hijo de Mella, se convirtió en Mella porque a un “carajo a la vela” se le ocurrió. No han valido desmentidos del Archivo General de la Nación. La ignorancia junto al interés, pueden más que Sansón.

Pero en un periódico establecido, ya el “error” no es solo del “escritor”. Tanto la Dirección, como la Redacción, son culpables de que se publiquen barbaridades.

Si publicáramos un artículo sobre el Yankee Stadium, no podemos poner una foto del Estadio Cibao como si fuera aquel, o una foto del Chilote Llenas con un pie que diga que es Julián Javier, que para eso debe haber gente con capacidad que pueda verificar la correcta documentación de datos y fotos porque no estamos en la época de los chuflais.

Los chuflais eran unos caramelitos que se vendían en los años 60, envueltos en una foto mal hecha con los nombres cambiados. Cuando inicié mi colección, tuve que dejarla porque me salía Rolando Rivas como Garabato Saki, Guayubín como Pedro González, Ricardo Carty como Ricardo Joseph.

La última joya, que es lo que motiva estas líneas, es una foto publicada como “el Parque Imbert” , el parquecito del cañoncito en el Fuerte Dios de Pueblo Nuevo, Santiago.

La foto corresponde a la Calle del Sol desde el Parque Colón hacia abajo. A la derecha se ve una casa de dos pisos de madera, que es donde está el Pez Dorado y donde vivió Yoryi Morel, antes de mudarse a la Sánchez, casi frente a la Academia Santiago.

Desde esa casa pintó Yoryi una de sus obras, quizá la más destacada y poco conocida en la que se aprecian los techos de las viviendas y comercios mirando, él, por la ventana, desde el este al oeste, al fondo se ve la Catedral.

Un mes después de declararse la Independencia dominicana , el general Pierrot comandaba uno de los batallones que mandó Charles Herard despues de haber derrocado a Boyer. Al general Imbert le tocó la defensa por el lado norte en el Fuerte Dios, Achille Michel y Fernando Valerio tomaron la defensa en los otros fuertes, Patria y Libertad. La Coronela, Juana Saltitopa, se ocupaba del suministro de agua, enfriar los cañones y curar los heridos.

En honor al general José María Imbert se dejó, como monumento, el “Parquecito Imbert”, que luego se convirtió en un espacio abandonado, aislado, por tanto no pueden verse casas a su alrededor, era el final de la Avenida Central (hoy 27) o más bien la interrupción porque continuaba, a partir de la Santiago Rodríguez. Era la frontera de Pueblo Nuevo con la ciudad. Desde esta se entraba por tres partes: 1. por la 30 de Marzo y por la izquierda del Cementerio (viéndolo de frente) o por la última cuadra de la Benito Monción, que tenía en sus esquinas a Fausto, pitcher zurdo, amateur (norte-este) y a Barbina Pichardo enfrente (norte-oeste). Mas adentro, a la derecha, vivía el flautista de la Banda de Música, Pablo Sánchez Dorrejo, junto a su hermano, Cándido, el de la Vespa blanca ( ambos de Monción).

El parquecito era una lomita alta, redonda, de unos 50 pies de diámetro, solitaria, sin bancos, sin árboles, sin flores, oscura, perfecta para los que no tenían un chele para un motel. El pedestal, con el cañoncito, no pasaba de los 7 pies. Hacia el oeste estaban los escalones, no mas altos que un tercer piso, que bajaban hasta la Imbert y la tercera entrada a La Bahía, como también le decían a Pueblo Nuevo, desde que el Yaque, con las lluvias intensas, se desbordaba y llegaba hasta ahí.

En la parte norte de la avenida que terminaba en el cañoncito, vivía la familia Erickson opositora de Trujillo y al lado doña Blanca, que ponía inyecciones, madre de Marta, Mirna y Jochi quien estudió Agronomía en la UASD. Todos por donde está la Funeraria Blandino. Por esos entornos también fue famoso el taller de herrería “La Abeja de Oro”.

Si uno, al bajar los escalones, giraba a la izquierda, en la acera y hacia la avenida Hermanas Mirabal, nos topábamos con el negocio de Marino y su fiel ayudante Beatriz quienes hacían los mejores bizcochos, boruga, jugos y sandwiches. Luego venían los Pichardo (Víctor, Orlando, Fuchila y Barbina con sus padres) y, en la esquina, Los Productos Sosúa. En frente, “La Ceiba”, estación de gasolina que aún sigue ahí (Imbert con Mirabal).

Subiendo hacia el este, por la avenida Mirabal, la bomba de gasolina de Miguel Martínez, don Alfredo, Elías, Los Rancier (don Seno, doña Rebeca y sus hijos Fonso, Pablo, Wilson, Fede, Luisa, Gladys y Franklin con cara de quécher que no fue). Al lado una casona de dos pisos con una entrada en el medio para el taller de Fiftinain. César y Manolao arriba y los repuestos a la derecha. Le seguía el gomero “El Mono”, y, en la esquina de la Benito, Barbina. Pero si se le tomaba una foto al cañoncito, ninguna de esas casas se podían ver pues estaban en un nivel muy bajo y del otro lado.

Toda esa cuadra fue eliminada para construir el edificio de oficinas gubernamentales donde está hoy la estación del teleférico que va hasta Bella Vista.

Si seguimos así, desinformando, publicaremos, no muy lejano el día, que el río Yaque corre al revés, que el Hotel Mercedes fue construido por la Mercedes Benz, que Ulises Francisco Espaillat era un monje que llegó a la presidencia y fue derrocado por Wessin.

(El autor es mecanógrafo, ciclista, peluquero, modisto y karateca).

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.. hay vainas que uno no puede dejar pasar porque se nos pega un sentimiento de complicidad con la imbecilidad, esa que viste corbata y exhibe títulos”

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