“Las bellas artes siempre han estado presentes en mi educación”

Fernando Calzada emprendió su carrera profesional hace más de 23 años.

Fernando Calzada inició su formación en una escuela de artes plásticas a los 15 años, logrando un sólido conocimiento de diversas disciplinas artísticas, ya que “desde muy jovencito sentía una atracción muy grande hacia el dibujo, las manualidades y demás. Recuerda que cuando terminó sus estudios primarios, le dijo a su padre que no quería estudiar el bachillerato normal, ni una carrera universitaria como sus hermanos, sino que necesitaba expresarse en las artes plásticas, que ese mundo era el que realmente le atrapaba. “Es ahí cuando me dedico a estudiar esas asignaturas que eran obligatorias en los estudios de artes plásticas, en las cuales me iba muy bien, pero fue la fotografía la que me cautivó lo suficiente como para centrarme y decidir que quería ser fotógrafo”, explicó el artista de origen español, quien comenta que luego se fue a Oviedo a estudiar fotografía y que a partir de entonces emprendió su carrera profesional, en la cual lleva más de 23 años.

¿Qué es lo que más le atrae de la fotografía?
Mi pasión es la fotografía, pero como profesión fotoperiodismo. Me empecé a vincular más al mundo de la fotografía publicitaria, trabajando en cine, moda, o sea he abarcado un poco todo lo relacionado a la fotografía, excepto temas sociales. Durante todo este tiempo la fotografía siempre me ha gustado, pero me he sentido más un artesano que un artista. Es decir, la fotografía para mí ha sido mi herramienta de trabajo con la que me he ganado muy dignamente la vida, pero siempre he sentido un vacío artístico, no había encontrado en ella la herramienta que permitiese expresarme artísticamente, hasta que empecé a involucrarme en las artes plásticas.

¿Si su pasión es la fotografía, qué le llevó a involucrarse en las artes plásticas, sobre todo el dibujo?
Desde hace años sentía esa necesidad de volver un poco a los orígenes de mi formación como artista plástico para expresarme, entonces es ahí donde me sumerjo en el mundo del dibujo, y lo hago con figuras al desnudo, cuerpos de hombres y mujeres con un estilo hiperrealista. Comencé con el dibujo, porque para mí es la base de cualquier expresión artística, entendí que es a través del dibujo que necesitaba transitar en esta evolución que estoy sintiendo ahora como artista. Entiendo que pasar de la fotografía a las artes plásticas fue la mejor forma de evolucionar, además fue un reto para mí, empezar a desarrollarlo y luego plasmarlo.

¿Qué concepto tiene del arte en sentido general?
Admiración total. Me crié y tuve el privilegio de vivir en una familia donde el arte ha estado siempre muy presente, no solo el arte pictórico y plástico, sino las bellas artes en general, especialmente la música. Uno de los recuerdos más gratos que tengo de mi padre es verlo escuchando música clásica a oscuras en la sala de la casa. Él decía que eso le permitía entrar en comunión con la música, agudizar el sentido del oído y no distraerse con nada más. Desde que tengo uso de razón, la música clásica ha estado totalmente presente en mí, y eso de alguna manera me fue calando y me ha permitido desarrollarme como ser humano con una sensibilidad mucho más aguda. En ese sentido, me siento un privilegiado, las bellas artes siempre han estado presentes en mi educación.

¿Es el crítico de arte una pieza clave para el desarrollo de un artista?
Sí, claro. Los críticos de arte juegan un papel muy importante, porque son al final los que de alguna manera avalan con sus críticas y puntos de vista la obra de un artista. Valoro mucho el papel del crítico de arte, del curador, del galerista, ellos juegan un rol sumamente espacial en el mundo del artista, a veces para bien, a veces para mal, pero son protagonistas en la trayectoria y desarrollo de un artista. Pero creo también profundamente que al final lo más importante es la obra en sí. Pero insisto, el crítico de arte puede avalar su trabajo, ensalzarlo y eso ayuda en un momento dado a darle un empujón al artista, pero al final es la obra que va a hablar por sí sola y la que con el paso del tiempo se va a poner en su lugar, para bien o para mal.

¿Qué busca dar a conocer a través de sus trabajos, en esta ocasión del desnudo?
Quiero en todo momento honrar la belleza del cuerpo humano, normalizarla, porque el cuerpo humano en sí mismo, tanto del hombre como de la mujer son hermosos, bellos, entonces busco esa normalización. Quiero invitar a la gente a que se adentre en ese mundo, que se deje recrear en ese universo, en esas texturas, porque al final en todas ellas va a encontrar la belleza que todos tenemos. Busco que le gente vea el desnudo como algo normal, que deje un poco atrás los tabúes. En estos días comentaba con alguien que uno se desnuda y se ve al espejo, y ve que todos tenemos las mismas partes, que no hay que escandalizarse por mirarte en un momento dado los genitales, que son parte de tu cuerpo, que es tan hermoso como cualquier otro elemento. El desnudo es un canto a la belleza, es un estudio sobre la piel, busco que la gente lo vea como normal. Al ser hiperrealista, esta técnica te permite analizar la obra casi como si lo estuvieses haciendo con lupa, uno se recrea en esos detalles como los bellos, los lunares, la porosidad de la piel, en esas texturas que a veces no sabemos que las tenemos y que no somos conscientes de que son así, porque no tenemos la oportunidad de verlas tan al detalle.

Herencia
Tuve el privilegio de vivir en una familia donde el arte ha estado siempre muy presente, no solo el arte pictórico y plástico, sino las bellas artes en general”.

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