Mi poesía es un diálogo conmigo misma sobre la conciencia de ser humano

Lery Laura Piña nació en Padre Las Casas, el 24 de diciembre de 1984, su padre fue apicultor y su madre una maestra de escuela que hoy ya está jubilada. Creció en una familia con dos hermanos más pequeños, aunque tiene hermanos mayores con ellos tuvo menos contacto. Entre sus recuerdos más lejanos figuran largas caminatas con su papá que, según él, eran paseos, porque pasear y caminar no significaban lo mismo. El hecho de ser la más “negra” de la casa formaba parte de las bromas que le hacían sus hermanos. Cursó la primara en la escuela Félix Mota, y el bachillerato en el liceo Francisco Bobadilla.

¿Qué es lo que recuerdas de tu paso por la escuela primaria?
Recuerdo los pleitos, que ahora me causan un poco de risa, una vez alguien me tiró con una semilla de mango bastante jugosa, y después a la salida yo busqué a la presunta culpable y le di con mi sombrilla, obviamente con apoyo de mis amigas y de la madre de una de ellas que me enseñó que nosotras no nos podíamos quedar “dadas”. Recuerdo que tenía buenas notas, porque después de la muerte de mi papá yo sentía una necesidad de ayudar a mi mamá a superar esa pérdida y, con las capacidades limitadas que tenía entonces, llevarle buenas notas era una forma de alegrarla, de hacer que ella se sintiera bien.

¿Qué recuerdas del bachillerato?
Recuerdo los amores secretos, los intercambios de miradas en los paseos escolares, y que me molestaba hacer deportes. Mi relación con los profesores siempre bastante buena, hubo una profesora de apellido Peña que me enseñó a colocar las tildes y eso es algo que hasta hoy no he olvidado, también aprendí de ella a identificar las palabras graves y esdrújulas, y un profesor llamado Urbano, creo que era su apellido, él era fotógrafo y sabía mucho de biología, de arte en general, de ellos aprendí mucho.

¿Cómo empieza tu relación con los libros y con la escritura?
En eso hay algo que me viene de la música que escuchaba mi papá, a él le gustaban los boleros, se sentaba a tomarse su copita también, y yo escuchaba esas letras que fueron despertando mi sensibilidad, a los once años ya mi papá había muerto hacía unos años, así que empecé a mostrarle mis primeros escritos a mi padrastro que es un hombre muy culto, él tuvo mucha influencia en mi formación, él me corregía y me enseñaba el uso correcto de las palabras, porque cuando aprendía una palabra nueva, sobre todo si sonaba difícil, la metía en mis textos y a veces no tenía nada que ver, él me corregía eso y así fue como aprendí a escribir.

¿Qué fue lo que te motivó a estudiar periodismo?
Yo estudié en la Universidad Católica de Santo Domingo, a mi casa llegaba todos los días el periódico, mi padrastro lo leía, al principio a mí solamente me interesaba la literatura, pero no me gustaba la docencia, recuerdo que una vez leí una columna de Rafael Molina Morillo, que decía que el periodismo es un puente hacia la literatura, y yo me lo creí, por estudié comunicación en la Católica.

¿Recuerdas algunos profesores que influyeron en tu formación?
Yo estudié en la época en que Freddy Cruz era el director de la carrera, un hombre muy especial y maravillosa persona del que tengo muy lindos recuerdos, otros profesores que me influyeron fueron Berenice Méndez, Peterson González y Martha Ortiz. Había otro profesor que se llamaba Rafael, no me viene el nombre, que nos daba clases de geografía, y también Itania María, ella me invitó a visitar la redacción de El Caribe y esa fue mi primera experiencia como periodista.

¿Cómo tú comienzas a escribir poesía?
No recuerdo exactamente cuándo abandoné mis cuentos de la infancia y los reemplacé por la poesía, pero cuando llegué a la universidad ya tenía incorporado el género poético a mis cuadernos. En la universidad conocí a otros poetas, que eran los peor vestidos, recuerdo a Alejandro González Luna y a Jennifer Rodríguez, ella escribía poesía, pero no ha publicado hasta ahora, esos compañeros influyeron en mí, a partir de ellos empecé a descubrir voces nuevas, estuve en el taller César Vallejo también…

¿Cuántos poemarios has publicado hasta ahora y cuál es la sustancia de tus poemas?
Solo he publicado dos, yo diría, de manera tentativa porque nunca me lo he planteado, que el nudo de mi poesía es un diálogo conmigo misma, con la vida, con el tiempo, sobre la conciencia de ser humano.

¿Cómo es tu método de trabajo para escribir?
No tengo una metodología definida, pero por lo general las ideas me surgen y cuando trato de plasmarlas les doy forma, pero me siento a editar y corrijo mucho hasta sentirme conforme mínimamente, a vece soy tan invasiva con ese texto que termina surgiendo algo completamente nuevo, me gusta pasear por espacios abiertos como el malecón o por algunos parques, esos entornos que son muy ricos en cuanto despiertan la sensibilidad. Casi nunca se me ocurre sentarme a pensar antes de escribir, primero tengo que estar en contacto con la naturaleza.

¿Cuáles son los poetas que han influido en tu formación?
Fueron varios, Alejandra Pizarnik, que la descubrí en la universidad y me enamoré de su obra, Emily Dickinson, Octavio Paz y Roberto Juarroz, son los que más me gustan hasta ahora.

¿Qué es lo que más lees?
Ahora estoy leyendo más en prosa, es decir narrativa, pero normalmente soy más lectora de poesía, de todas las épocas.

¿Qué consejo les darías a los jóvenes que están comenzando el camino de la literatura?
Primero, que cuando se pongan a escribir no intenten repetir fórmulas que ya están probadas, sino que traten de buscar su propia voz, sobre todo ahora que es más fácil publicar, pero ser poeta sí es difícil, que lean a los clásicos, que al escribir no traten de pasarse de originales, solamente eso.

Poemas
No recuerdo exactamente cuándo abandoné mis cuentos de la infancia (…) pero cuando llegué a la universidad ya tenía el género poético incorporado a mis cuadernos”

Posted in Cultura, Entrevista Cultural, GenteEtiquetas

Más de gente

Más leídas de gente

Las Más leídas