“Un libro debe ser un espacio de encuentro de los lectores”

Esther Amaro Castillo
Ilustradora y docente

Esther Amaro Castillo nació en Santo Domingo, República Dominicana. Realizó sus estudios primarios y de bachillerato en Mi Colegio y más adelante obtuvo el título de licenciada Summa Cum Laude en Educación Inicial por la Universidad Iberoamericana (UNIBE). Convencida de que la formación de lectores va mucho más allá de las aulas, continuó preparándose con un Máster en Promoción y Animación a la Lectura y Literatura Infantil en la Universidad de Castilla-La Mancha, España. Su trayectoria profesional siempre ha estado vinculada a la educación y a la literatura infantil. Ha ejercido la docencia desde kínder hasta segundo grado, desempeñándose en instituciones como el Colegio Jaime Molina Mota, Primaria Montessori de Santo Domingo y Playschool.

Además de la literatura y el diseño qué otras experiencias artísticas has tenido.
También formé parte del espacio Teatro Alternativo Lorena Oliva, donde fortalecí mi vínculo con las artes escénicas y descubrí nuevas herramientas para acercarme a la infancia desde la creatividad y expresión corporal. En 2022 asumí la posición de gestora cultural y coordinadora de la Programación Infantil y Juvenil del Centro Cultural de España en Santo Domingo. Como promotora de la lectura he participado como cuentacuentos en importantes escenarios nacionales e internacionales, entre ellos la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FEILIJ), la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (FILSD) y la Feria del Libro de Madrid, donde fui invitada en 2019. Sin embargo, mucho antes de convertirse en educadora, gestora cultural o escritora, crecí rodeada de libros. En mi hogar, la lectura nunca fue una obligación; era un momento de encuentro familiar. Mis padres no solo me regalaban libros, sino que se sentaban conmigo a leer, inventaban historias y hacían de cada lectura una experiencia compartida. Mi padre, amante de la poesía, me transmitió el gusto por autores como José Martí, Pablo Neruda y Salomé Ureña. Los libros eran solo una parte de la riqueza cultural con la que crecí. Con el paso de los años fundé Libro Tras Libro, un proyecto que nace del deseo de acercar la literatura a la infancia. A través de esta iniciativa he desarrollado actividades de promoción lectora con familias, docentes y niños, convencida de que el gusto por leer se construye desde el ejemplo y las experiencias compartidas. Gracias a esta labor recibí en 2022 el reconocimiento Maestra que Inspira, otorgado por Docente Emprende. Actualmente vivo en Houston, Texas, donde continúo ejerciendo como maestra y promoviendo la literatura infantil dentro y fuera del aula.

2. ¿Qué carrera universitaria escogiste y qué te motivó a elegirla?
Escogí estudiar Educación Inicial, aunque reconozco que no fue mi primera opción. En un principio sentía interés por estudiar Comunicación Social, pero con el tiempo descubrí que mi verdadera vocación estaba ligada a la enseñanza. Para mí, “la sangre pesa más que el agua”.

Crecer dentro de una familia de educadores, estar rodeada de experiencias relacionadas con la enseñanza y haber tenido contacto con las artes desde temprana edad fueron elementos que influyeron profundamente en mi decisión. El teatro, la literatura y la creatividad formaban parte de mi vida, y poco a poco comprendió que la educación era el espacio donde podía unir todas esas pasiones. La educación me permitió conectar con mi amor por la infancia, los libros y las historias, tres elementos que hoy forman parte esencial de mi identidad profesional y personal.

¿Cómo fueron tus días cuando cursabas la universidad?
Mis años universitarios destuvieron llenos de aprendizajes, descubrimientos y experiencias que marcaron mi trayectoria. La universidad no solo fue un espacio de formación académica, sino también un lugar donde encontré personas con intereses similares, fortalecí amistades y comencé a descubrir nuevas facetas de mí misma. Durante esta etapa comprendí que podía unir la educación con una de sus grandes pasiones: la lectura y contar historias. Fue precisamente estudiando Educación Inicial cuando descubrí habilidades que hasta ese momento no había explorado completamente, especialmente mi capacidad para comunicar, crear y conectar con otros a través de la palabra. En la universidad forme parte del Comité de Estudiantes de Educación (COED), y posteriormente fui presidenta. Desde esa posición trabajé como enlace entre los estudiantes y la escuela, apoyé la organización de actividades, propuse iniciativas y creé espacios que fortalecieron la experiencia universitaria de mis compañeros. Fui parte de un proyecto teatral de la universidad y participé como actriz en la obra “¿Y si lo cambiamos otra vez?”. Esta puesta en escena tenía como eje central los libros, la imaginación y la posibilidad de transformar las historias.

Cómo fue tu acercamiento a la literatura.
Comenzó desde muy pequeña. Mi relación con los libros nació en casa, en esos momentos en los que mi padres no solo le regalaban historias, sino que también se tomaban el tiempo de compartirlas conmigo. Mis padres leían junto a mí, me contaban cuentos incluso cuando no tenían un libro en las manos y convertían la lectura en una experiencia única. Esa exposición temprana a la literatura despertó una sensibilidad especial hacia las palabras y la belleza de las historias. Leer significaba compartir, imaginar, conversar y descubrir nuevos mundos junto a las personas que amaba.

Esa experiencia de infancia es precisamente la que hoy trato de transmitir a otros niños y familias. Mi labor como educadora y promotora de lectura nace de esa misma convicción: los libros deben llegar a los niños desde el disfrute y la emoción, no solo como herramientas de aprendizaje.

¿Cuál es la temática de tus libros?
Aunque V de Valiente es mi primer libro infantil publicado, yo escribía desde mucho antes. A lo largo de los años creé versos inspirados en momentos, emociones e ideas que nacían de su imaginación, así como pequeñas historias que guardaba para mí misma. La publicación de V de Valiente representa un paso natural dentro de una trayectoria marcada por los libros, la educación y el deseo de compartir historias con los demás. de los niños. Una buena historia no necesita tener todas las respuestas; muchas veces lo más importante es que permita hacer preguntas, soñar y sentirse acompañado.

¿Cuáles son las características de una buena obra de literatura infantil?
Para mí es aquella que los niños pueden hacer suya. Un libro debe ser un espacio de encuentro de los lectores, donde puedan reconocerse y también descubrir realidades diferentes a las propias. Considero que una historia infantil debe permitir que el niño viaje a otros mundos a través de la imaginación, que despierte emociones y que permanezca en su memoria incluso después de cerrar el libro. Entre las características esenciales se destaca la importancia de un vocabulario rico, un buen ritmo narrativo y una historia capaz de conectar con los lectores. En el caso de los libros ilustrados, considera fundamental que las imágenes también tengan una voz propia; que puedan contar aquello que las palabras quizá no logran expresar. Para mi criterio, las mejores obras infantiles son aquellas que cobran vida por sí solas, que invitan a volver a ellas una y otra vez. Más allá de la edad del lector, creo que un buen libro infantil debe tener la capacidad de tocar emociones.

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