Espectáculo en color sin mamotreto

Reflexiones sobre algunos conceptos básicos de “espectáculos de lanzamiento escolar”

Los colores están asociados a las diferentes manifestaciones sociales y culturales, y han sido objeto de estudio desde hace muchísimo tiempo, por allá por la época de Aristóteles, quien hablaba de los colores básicos de acuerdo con el criterio que analizaba los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, cielo y fuego.

Lionardo da Vinci estableció sus colores básicos como el amarillo, verde, azul y rojo. El blanco como receptor de los demás y el negro, ausencia de color.

Un espectáculo escolar, y lo que él implica para lograrlo, no puede ser más importante que el estudio mismo. Convertirse en un vendedor de chucherías y mojigangas que sirvan para realizarlo, puede llevar a que cualquier estudiante descuide el estudio porque se ocupó básicamente de cuestiones secundarias. Es en realidad una moda que sustituye al solemne acto tradicional de graduación. Como monos, ni la bomba.

Pero si se va a realizar, hay que evitar las simplezas y plagios y, seguir unas pautas mínimas, tanto de teatro, como su puesta en escena, más el aspecto visual.

Un estudiante que ha cursado las matemáticas, las ciencias naturales o sociales, no conoce prácticamente nada de color, de vestuario, de actuación, de folklor, de elementos de identidad de arte, salvo aquellos que ha visto de otros espectáculos y que intentará copiar, saltando como chivo borracho, en un escenario.

Roman Gubern, en su libro Patologías de la imagen, amplía ese concepto visual que debe ser único, atractivo, entretenido y educador. Pero Gubern se centra en las obras censuradas de la Historia del Arte y las falsificaciones, las patologías de identidad que sufren las imágenes para devenir en falsas. ¿No serán estos una patología de la actuación?

No solo se falsifica una pintura, los espectáculos pueden trillar el camino del facilismo y repetir lo que se ha hecho. Lo mismo que los plagios en las canciones.

En un planteamiento que servirá de plataforma, para no incurrir en los mamotretos acostumbrados, el director y actor de teatro, Lincoln López, junto a otros artistas, ha preparado un material, que no manual, ni menos guía, pero que será un buen instrumento para que “el espectáculo continúe”. Se propondrá este material, rico en innovaciones o lineamientos, para orientar esos espectáculos.

El arte en general no puede regirse por el aspecto comercial, que es el responsable de todos sus males, cualquiera que sea la rama. La pintura, cuando se torna monótona y repetitiva pasa a ser artesanía. El cine rápido para ganar dinero con guiones facilones… artesanía. La escritura “juyendo” con entregas puntuales semanales para vender a un público que necesita leer el mismo cuento, no es literatura, es una novelita de vaqueros o melcochosa.

Desde el aspecto visual se debe considerar los elementos identitarios para procurar una conexión con el público. El uso de simbolismo, que simplifica texto y blablablás innecesarios, sin que se adopte la modalidad “cine mudo”, el que aportó tanto a pesar de las limitaciones técnicas, en los inicios del siglo XX.

Cuando los simbolistas franceses de finales del siglo XlX se enfrentaron a los Impresionistas, revolucionaron el arte que pretendía tener una receta de perfección si se realizaba al aire libre. Tanto Odilon Redon, como Gustave Mareau, Puvis de Chavannes y otros pensaron que con los símbolos se podía comunicar mejor con el público. Presentaron el terror, la muerte, el pecado, el sexo, la mujer fatal y otros elementos esotéricos para luego declarar: “El principal objetivo del arte es exponer el mundo interno, las emociones y no la apariencia externa”. El Simbolismo fue una rebelión individual imfluenciada por la poesía de Verlaine y Baudelaire y la filosofía “pesimista” de Nietzsche y Schopenhauer, las ciencias ocultas y otras cuestiones misteriosas. Había que pintar de memoria lo que se les ocurriera sin la rigidez de “pintar lo que se ve”.

Los colores, según las culturas tienen un significado variado y son un magnifico instrumento simbólico para expresar situaciones específicas.

Hablar de colores es, científicamente, hablar del prisma y de la descomposición de la luz, de Newton y sus leyes físicas que luego se aplicaron en la imprenta y en la televisión con sus fórmulas CMYK (cyan, magenta, yellow y key-negro) y RGB (red, green, blue).

Pero eso es en términos físicos, en cambio para el espectáculo, lo importante es el aspecto psicológico que impacta el estado de ánimo del auditorio.

Y hay muchos estudios de este aspecto que se aplican para estímulos específicos. En los restaurantes se usa el naranja para dar apetito, los hospitales colores neutros para tranquilidad de los pacientes y, se sabe que vestirse de negro, sobre todo en las entrevistas, tiene el objetivo de impresionar e imponerse. Y cada uno de la escala de los colores acromáticos (todas las variantes de combinaciones que va desde el negro al blanco, el plomo, gris, plata, ceniza, platino…) tiene un fin que lo caracteriza.

Un espectáculo escolar tomará en cuenta que al graduarse, queda el camino segundo, después de los estudios, trabajar.

¿Tiene el trabajo un color que lo identifique? Delante del estudiante graduado está la esperanza , el verde, que lo representa.

Los países y/o regiones tienen aspecto característicos. El Cibao tiene símbolos tanto en la cultura folklórica, musical y pictórica, como en la producción económica industrial o campesina.
La geografía misma y sus accidentes montañosos son motivos para reflejar, sus ríos, lagos, clima lluvioso o seco.

Un “consenso” de significado expone que el ROJO sube la adrenalina y energiza. Representa la fuerza, la pasión, la revolución, la virilidad y el peligro. En el contexto europeo y asiático (China, Mongolia, Vietnam) era sinónimo de pueblo, de cambios sociales. En el contexto nuestro posTrujillo, significaba atraso, represión, imposición y asesinatos.

El BLANCO es la pureza y al contemplarlo nos da paz. Significa limpieza, claridad, honestidad, franqueza y sabiduría.

El AMARILLO es la luz y el oro, la falsedad, la mentira. Representa la riqueza, el poder, la abundancia y por tanto va de la mano con la envidia, la ira y la traición.

El MAMEY (naranja) se asocia al entusiasmo y la acción, pero también con lo divino, en las religiones.
El color AZUL es la tranquilidad, la frescura y la inteligencia.

El VERDE es la juventud, esperanza, nueva vida, la ecología, la naturaleza. Incita a la relajación y al bienestar.

El MORADO es la sofisticación, el misterio, el secreto maléfico, lo podrido, lo amargo.

El ROSADO es la dulzura, la delicadeza, la amistad, lo femenino y, los helados de fresa.

El GRIS es la indeterminación, la mediocridad, el pesimismo.

El NEGRO es la muerte, la destrucción, la ignorancia, lo malvado, el luto, la negatividad, lo venenoso.

El color TURQUESA es la tranquilidad y el equilibrio que da relajación. Es el azul y el verde, el mar y tierra.

El PLATEADO representa la modernidad, la elegancia y sofisticación, la claridad mental y y objetividad. Se asocia al futurismo tecnológico.

El DORADO es riqueza, lujo, falsa espiritualidad, avaricia, codicia, usura.

El MARRÓN es la tierra, la seguridad y se asocia a la honestidad y la fiabilidad, lo tradicional, lo rústico, viejo, atrasado, caduco.

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