La Capilla del Palacio Nacional: el alma espiritual del poder

El arquitecto Sergio Cross da a conocer sobre la historia, arquitectura e interiorismo de este templo presidencial

O culta entre los jardines del Palacio Nacional, la Capilla Presidencial es uno de los espacios menos conocidos del complejo, pero también uno de los más significativos. Construida a mediados del siglo XX, su historia entrelaza fe, arte y poder. El arquitecto Sergio Cross, actual conservador del Palacio Nacional y miembro de la Comisión de Restauración y Conservación, nos guía a través de los detalles arquitectónicos y simbólicos de este templo. Un santuario discreto que se erige como un rincón de serenidad y belleza, donde la historia y la fe se encuentran en equilibrio.

Además de su valor arquitectónico, la Capilla Presidencial actúa como testigo físico de la evolución institucional de la República Dominicana. Su estructura ha sido muy cuidada, incluye materiales importados y técnicas de conservación que exaltan los elementos que la integran y las aspiraciones por mantener una estética que muestra un Estado consciente de su valor histórico.

El escenario ceremonial se mantiene como un híbrido entre lo sagrado y lo estatal. En el marco de un paisaje arquitectónico dominado por el monumentalismo del Palacio Nacional, la capilla ofrece una pausa íntima, un lugar de recogimiento que a su vez queda inscrito dentro de la lógica de la representación de lo excelso. Su restauración actual preserva ladrillos y mármoles, así como una narrativa que congrega a sus visitantes en medio de la liturgia y la memoria patrimonial.

“La capilla es el espacio más limpio y espiritual del complejo presidencial”.

La inauguración de la Capilla del Palacio Nacional fue una iniciativa de Héctor B. Trujillo, asesorado por monseñor Eduardo Ross, quien originalmente deseaba un diseño de mayor dimensión. El doctor Joaquín Balaguer apoyó la idea y gestionó su construcción a partir de 1954. Se inauguró en febrero de 1956, en el marco del Congreso Internacional de la Cultura Católica celebrado en Santo Domingo. Desde entonces, la capilla ha sido escenario de ceremonias y bautizos, e incluso del matrimonio de Héctor Trujillo con Alma McLaughlin en 1959, cuya recepción se realizó en los salones principales del Palacio.

La Capilla Presidencial actúa como testigo físico de la evolución institucional de la República Dominicana.

El arquitecto detrás del templo

El proyecto fue concebido por Humberto Ruiz Castillo, ingeniero-arquitecto formado en Bélgica, figura clave de la arquitectura, la infraestructura y el urbanismo en la República Dominicana. Él contrató al ingeniero Tulio Matos Rodríguez para ejecutar la obra, acompañado de Miguel Paiewonsky.

El terreno presentó dificultades técnicas que aumentaron el presupuesto a más de 200 mil pesos, una suma considerable para la época. Ruiz Castillo también diseñó iglesias como San Juan Bosco en Santo Domingo, Sagrado Corazón de Jesús en Moca y San Felipe Apóstol en Puerto Plata, la cuales eran de materiales endebles y él se ocupó de replantear su estética y materialidad. Fue declarado Arquitecto Diocesano. Por su trayectoria recibió varios reconocimientos y condecoraciones, entre los que destacan: la Orden de San Gregorio Magno del Vaticano y la Orden de las Palmas Académicas por el gobierno francés. “Su ubicación responde a una relación solsticial y al número de oro”.

Por razones simbólicas y solares. Está ubicada estratégicamente según los ejes del número áureo, de modo que la luz natural acompaña el ritmo de la oración. No interfiere con la jerarquía visual del Palacio y mantiene consonancia estilística con el conjunto arquitectónico.

Luz, mármol y espiritualidad

La iluminación y la armonía monumental. Su fachada neoclásica presenta frontones ornamentados, molduras florales y una torre campanario que dialoga con la cúpula principal.

En el interior, los mármoles, capiteles dorados y vitrales crean una atmósfera de recogimiento. Todo fue pensado para guiar la mirada hacia el altar, donde la luz natural simboliza la comunicación con Dios.
“La luz y los colores proyectan una energía que influye psicológica y espiritualmente. Es un espacio que invita al silencio y a la introspección”, explica Cross.

La capilla conserva esculturas y vitrales de alto valor artístico. El altar actual, instalado en 1968, está presidido por un Cristo en mármol de Carrara realizado por el escultor Nicola Arrighini en Pietrasanta, Italia.

Las esculturas anteriores, de los arcángeles San Gabriel, San Rafael y San Miguel, fueron retiradas al actualizarse los cánones litúrgicos. Los vitrales, elaborados por Vidrieras Gianina de Turín, representan a los apóstoles y filtran la luz según las horas del día.

Entre las obras más notables se encuentran: Virgen con el Niño y San Juanito (Alceo Dossena, 1934), Cristo Resucitado (Fernando Onori, 1960), Murales al óleo y pan de oro del catalán Aurelio Oller Crosiet que narran la Batalla del Santo Cerro y escenas marianas.

También sobresalen una Cruz bendecida por San Juan Pablo II, la pila bautismal de Luca Arrighini, lámparas de bronce importadas de Estocolmo y cinco campanas italianas que emiten las notas Do–Re–Mi–Fa–Si.

La capilla ha permanecido casi intacta: un 98% de autenticidad, salvo algunos objetos litúrgicos y colores. Gracias al Ministerio Administrativo de la Presidencia y a la Comisión de Restauración, se trabaja en su rehabilitación, pues estuvo años en desuso. Cross destaca la continuidad de una tradición de arquitectos conservacionistas: Humberto Ruiz Castillo, Bienvenido Martínez Brea, Manuel Valverde Podestá, entre otros. “Mis antecesores fueron grandes maestros. Yo solo sigo su línea de respeto. Ellos dejaron una huella que merece preservarse”, expreso Sergio Cross.

El Palacio Nacional y su futuro patrimonial

Existe un plan para declarar la Capilla como Monumento Nacional. Desde la Comisión se ha propuesto fortalecer las normas de protección y solicitar su declaratoria oficial como Monumento Nacional.

“Este complejo está protegido por leyes, protocolos y tradiciones que deben formalizarse. Antes de trazar una línea, hay que investigar, revisar y consensuar. Ese es el camino de la conservación”.

Por disposición del Ministerio Administrativo, se me comisionó un libro de dos tomos sobre la historia, arquitectura e interiorismo del Palacio Nacional y su Capilla. Parte de esta investigación ya se ha utilizado en guías y visitas institucionales. Esperamos contar con el apoyo necesario para su publicación de manera íntegra.

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