La Guerra Restauradora: legado de dignidad nacional, libertad, unidad y soberanía

Y si pudo inconsulto caudillo
De esas glorias el brillo empañar,
De la guerra se vio en Capotillo
La bandera de fuego ondear.

Y el incendio que atónito deja
De Castilla al soberbio león,
De las playas gloriosas le aleja
Donde flota el cruzado pendón.
(Estrofas de nuestro Himno Nacional).

Hoy 16 de agosto la República Dominicana celebra con diversos actos el 162 aniversario de la Restauración, un proceso que marcó la historia nacional y regional y que representa la reafirmación de la identidad nacional, la lucha por la libertad y la soberanía.

El 18 de marzo de 1861 fue proclamada la anexión del país a España. La anexión llevada a cabo por Pedro Santana provocó el rechazo de diversas formas incluyendo el 23 de marzo en San Francisco de Macorís, el 2 de mayo en Moca y la expedición del patricio Francisco del Rosario Sánchez y el general José María Cabral que culminó con el fusilamiento del primero y parte de sus compañeros.

Las medidas impopulares en el ámbito político, económico, y social tomadas por el gobierno así como el espíritu de lucha del movimiento nacionalista agudizó la oposición y provocó que, en el mes de febrero de 1863, se realizaran varios levantamientos incluyendo el 9 de febrero en Neyba liderado por Cayetano Velásquez; el 20 y 22 en Sabaneta y Guayubín, con Santiago Rodríguez, José Cabrera, Ignacio Reyes, Gregorio Luperón, Lucas de Peña, Norberto Torres, Benito Monción, entre otros y el 24, el de Santiago, cuando se intentó tomar la Fortaleza San Luis. A pesar de su fracaso militar estos levantamientos influyeron en mantener viva la llama de la lucha por la libertad y la restauración de la independencia.

El 16 de agosto un grupo de insurgentes comandados por Santiago Rodríguez e integrados por Benito Monción, Juan A. Polanco, Pedro Antonio Pimentel, entre otros, entraron desde Haití (donde se encontraban gestionando apoyo para un nuevo levantamiento armado) y en el cerro de Capotillo en Dajabón, izaron la bandera nacional. El Grito de Capotillo como se conoce a este hecho histórico en la historiografía dominicana dio formal inicio a la Guerra de la Restauración.

El 14 de septiembre se instaló el Gobierno Provisional Restaurador. El gabinete estuvo integrado por “José Antonio Salcedo, presidente; Benigno Filomeno de Rojas, vicepresidente; Pedro Francisco Bonó, secretario; Ulises Francisco Espaillat y Juan Julia, integrantes de la comisión de Relaciones Exteriores; Pablo Pujol y Alfredo Deetjen, comisionados de Hacienda; Julián Belisario Curiel, integrante junto a Pedro Francisco Bonó de la comisión de Guerra; Máximo Grullón y Genaro Perpignan, comisionados de Interior y Policía; Sebastián Valverde, Santiago Sosa y Bartolo Megías (Espinal Hernández, 2024, p. 16).

A la instalación del Gobierno Provisional le siguieron casi dos años de guerra. El 3 de marzo de 1865 el gobierno español emitió un Real Decreto que ordenaba el abandono del territorio dominicano y la anulación de la anexión. En julio de 1865 las tropas españolas comenzaron su retirada definitiva del país, marcando el fin de la Guerra de la Restauración y el inicio de lo que en la historiografía dominicana se denomina como la Segunda República.

La Guerra Restauradora tiene un enorme significado para la historia dominicana. El historiador y actual director del Archivo General de la Nación, Roberto Cassá considera que la “Restauración vino a ser entonces el acontecimiento culminante del siglo XIX, en tanto que ratificó y expandió estas búsquedas de los dominicanos que se canalizaron primordialmente por medio de la aspiración a la autonomía en un Estado independiente. En tal sentido se orientó la construcción de la conciencia nacional” (2013, pp. 89-90).
Cordero Michel (2003) la visualiza como el germen del antillanismo al considerar que “el ideario antillanista no nació en Puerto Rico con Betances y Hostos en 1868, ni con José Martí y Máximo Gómez, poco después, sino que brotó, casi cinco años antes, en enero de 1864…en República Dominicana, cual flor endémica del proceso revolucionario de la Guerra Restauradora que se inició el 16 de agosto del año anterior. Esto es que República Dominicana fue la cuna del antillanismo” (p. 225-226)

La Guerra de la Restauración fue una guerra popular, anticolonial y de liberación nacional e influyó en el proceso de construcción nacional que fortaleció la identidad y la unidad del pueblo dominicano. En este proceso participaron diversos sectores sociales, campesinos, pequeños y medianos productores, comerciantes exportadores e importadores e intelectuales liberales. En ese sentido, es un recordatorio de que la unidad, la cooperación y el compromiso colectivo son fundamentales para enfrentar y superar los desafíos que afronta el país.

La Restauración no solo es un hecho histórico del siglo XIX, sino que sigue siendo relevante para la República Dominicana del presente. Su legado nos invita a soñar. “Los sueños por una sociedad mejor son los que han motorizado las grandes transformaciones. Gracias a los hombres y mujeres que lucharon tenemos hoy nuestra Republica Dominicana. Este 16 de agosto significa una ocasión propicia para soñar de nuevo, para repensar nuestra herencia histórica a fin de transformarla” (Sang Ben, 2010, p. 186)
Ciertamente la Restauración de la República ha dejado un legado de dignidad nacional, libertad, unidad y soberanía. La Restauración mostró la determinación del pueblo dominicano de defender su soberanía y su derecho a la autodeterminación. Simboliza la lucha por la libertad y la independencia, valores que deben ser preservados y promovidos; demostró la importancia de la unidad nacional para alcanzar objetivos comunes, como la expulsión de las fuerzas españolas y reafirmando el derecho a gobernarse a sí misma. El ejemplo de valentía y el sacrificio de los héroes de la Restauración que hoy recordamos constituye un testimonio para las generaciones presentes.

Referencias bibliográficas

Cassá, R. (2013). La Restauración: Necesaria y aún vigente. Clío, (186), 89-102.

Cordero Michel, E. (2003). República Dominicana, cuna del antillanismo. Clío, (165), 225-236.

Espinal Hernández, E. (2024). El gobierno provisorio de Santiago en la conducción de la Guerra Restauradora. Clío, (207), 15-75.

Sang Ben, M. (2010). La Restauración. Un eslabón de la Independencia Nacional. Clío, (180), 169-186. l


Centro estudios caribeños. PUCMM.

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