Los 16 innings de Marichal que estremecieron el mundo (XI)

El Caribe rinde homenaje a Juan Marichal con esta serie de 16 entregas sobre, quizás, el juego más famoso de las Grandes Ligas.

12° Inning
El 1963 fue una temporada muy especial para nuestro Juan Marichal. Los Gigantes de San Francisco se lo sacaron en un chuflay porque en ese año se convirtió en el primer latinoamericano en lanzar un juego sin hits ni carreras, fue líder en victorias de las Grandes Ligas con 25 triunfos y protagonizó uno de los duelos de pitcheo más épicos de todos los tiempos: este que estamos narrando.

Ya el 15 de junio antes de este duelo, Marichal hizo historia al blanquear a los Colt’s 45 de Houston 1-0 en el Candlestick Park. Retiró a los primeros 14 bateadores del encuentro, ponchó a cinco rivales y realizó apenas 89 lanzamientos para completar la histórica hazaña escrita con letras de oro en el deporte dominicano.

(T1) Mack Jones, el centerfield, al bate. El primer lanzamiento le pasó de noche y tarde. Strike. El segundo cayó en la mascota de Bailey como si fuese pintado. Strike two! El tercero, Jones no lo vio ni cuando salió ni cuando llegó. Strike three… out. Tremendo ponche. (T2) Crandall se dio cuenta de que no le quedaba gran oportunidad. Marichal no barajó mucho y, una vez el quécher Bravo asomó al home, le lanzó una verdadera pedrá. Crandall se consoló de no ser él el quécher de Marichal. Al segundo envío sacó un elevado al right que Felipe atrapó sin mover ni un paso. (T3) McMillan se fue con el primero y abanicó, pero al mismo tiro que Marichal le repitió le dio un fuerte roletazo. Al igual que Felipe, Kuenn se dobló a recoger la pelota que en pocos segundos ya tenía Cepeda. Out tres. (T1) A Felipe solo se le veía el cocote, como un toro cebú enfrentaba a Spahn. Sentía una cierta responsabilidad en este juego. El orgullo de su dominicanidad lo compartía con Marichal. Quería desaforrar la pelota, mandarla “a casa ‘el coño” y decidir el partido.

Felipe tenía mucha confianza y sabía que a Marichal no le ganaba ni Satchel Paige. Su mejor aliado era el cuerpo de atleta donde vivía. El único problema era que el pícher era el inmenso Warren Spahn. A los dos primeros lanzamientos le tiró con tanta fuerza que los dos fao que sacó le sacaron chispa al bate. Ball one! Tercer lanzamiento. Al cuarto, ¡Pipá!, se oyó, al tiempo que la bola viajaba alta y lejos hacia el center, Felipe doblaba la segunda cuando oyó al ampaya cantar out. Luego de una espectacular atrapada de Jones cerca de la pared. Hasta los que dormían se levantaron de sus asientos. Spahn seguía vivo: se quitó la gorra y se llevó las manos a la cintura. No podía creer que Felipe le descubriera ese lanzamiento. La calva le brillaba antes de ponerse su gorra de nuevo. (T2) Cepeda pagó la venganza y Spahn le mandó to’ lo que tenía. Pero igual fue dominado y dio un rolincito al siore para morir en su propia almohadilla. Dos outs. (T3) A Bailey le pichó tan astutamente que lo dominó por completo. Un rolincito más a la primera fue lo único que pudo hacer el quécher de los Gigantes. Larker lo recogió y él mismo pisó para cerrar el episodio. (Escrito sin Inteligencia Artificial).

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