¿Quién pintó el cuadro negro?

Hacer pasar por obra de arte un cuadro en blanco fue el colmo

Psicológicamente, hay un paralelismo entre el Arte Contemporáneo y las Fakes News, o si se quiere, aquella es la base conceptual de la segunda. Ambas falsas.

Me vino a la cabeza, que hasta ahora nadie piensa con los pies, no por Pollock, ni por Miró, ni ninguno de los pintores a quienes le pagaron muchos dólares para hacer pendejadas. Era “The Congress for Cultural Freedom” de los 50, en plena Guerra Fría, que quiso matar el Arte y echarle la cuaba a los rusos.

Hacer pasar por obra de arte un cuadro en blanco fue el colmo, en un momento inicial , y que culmina, recientemente, con la escultura invisible o el guineo con tape de Cattelan, como si quisieran probar que el público, las masas, la gente, fuera un amasijo de idiotas, que aplauden y siguen las imbecilidades impuestas, tal como las Fake News y su repercusión en las redes sociales. Todo en nombre de la Libertad.
Del cuadro en blanco escribí, al ver la obra de teatro de Yasmina Reza y que por poco me muero… de la risa. ( https://www.elcaribe.com.do/gente/cultura/yasmina-no-reza-en-el-teatro/ ).

Pero ocurre que el “cuadro blanco” y los cientos de “obras” de Rothko no son más que la extensión, para usar un eufemismo de plagio, a los que los precedieron, todos cuadros en negro, como una ventana abierta en la noche, sin luna, ni estrellas, ni rayos.

El primero, que cree uno, apareció en la obra UTRIUSQUE COSMI (de ambos cosmos) del escritor inglés Robert Fludd. En cada lado de su cuadro negro se lee ET SIC INFINITUM (y así hasta el infinito). Una verdadera herejía.

En 1845 un tal Franz Graf von Pocci, caricaturista y dibujante alemán, hizo su cuadro negro. Cuando digo cuadro negro, no es una metáfora, ni nada que ver con la serie de Goya, es un cuadro negro, embarrao con brocha gorda.

Sin embargo, el más notorio de los cuadros negros lo hizo Alphonse Allais en 1897 con un título que entró en cada oreja de los parisinos, por los chismes, y por los ojos, en aquellos que lo vieron directamente en los periódicos y en la exposición de beneficencia donde él presentó siete, en el mismo tono:

  1. CUADRO NEGRO o combate de negros en una caverna oscura en medio de la noche.
  2. CUADRO BLANCO o muchachas anémicas haciendo la primera comunión en una tormenta de nieve. (Habría que incluir el de Joan, el que hizo las Mirabal en la avenida, que yo titulé, en modo de chisme con McJunior, “la calle del Sol después de un baño de leche de burra e iluminada con luces led”).
  3. CUADRO GRIS o ronda de borrachos en la niebla.
  4. CUADRO AZUL o asombro de reclutas al percibir, por primera vez, el tono azur o mediterráneo.
  5. CUADRO VERDE o proxenetas, aún en su mejor momento, bebiendo absinta.
  6. CUADRO ROJO o recogida de tomate por cardinales apopléticos a la orilla del Mar Rojo.
  7. CUADRO AMARILLO o manipulación del ocre por cornudos histéricos.

En 1915 se podía comprar en el Reino Unido, unas postales de ciudades que solo eran unos cuadritos negros con un pie que las mencionaba, todas tomadas “by night”, en la noche, y seguido del nombre de su autor: GL Hanger.

De manera que cuando Malevich decidió hacer su cuadro negro, no aportó nada al “Arte”, pero a él eso le daba “tre pito”.

Kazimir Malevich, como muchísimos pintores, se le metió la idea de querer ser famoso, un fenómeno que se estudia en Psicología y que se asocia con un complejo de querer sobresalir, ser el centro de la atención, un derivado de la PARANOIA, y la baja autoestima, cosa que es mucho mejor que el complejo de mandones y burócratas en muchos dirigenticos politiqueros instalados en las instituciones públicas. El yoismo de gente que se siente Nadie, pretende contar sus “hazañas”, revelar “talentos”, lucir “obras”, ocultar sus ignorancias. Otros se jactan en presentarse como humildes y solo hablan de sus bondades “que me inculcó papá” o “mamá”, exponiendo así lo que se conoce en Psicología como EL NARCISISMO DE LA MODESTIA, en realidad una falsa eudemonía. Los Yoyos, como los hubiese nombrado Ana Freud, solo hablan de ellos hasta que Jartan al más paciente y tolerante de los amigos. Casi siempre estos comportamientos ocurren por una falta de atención en la niñez (de los 10 años abajo), maltrato directo, maltrato del padre a la madre delante de ellos, y un sinnúmero de actitudes que le crean inseguridad a los niños que casi nunca se sanan y arrastran una infelicidad digna de compasión. La homosexualidad está relacionada con este fenómeno de represión en la infancia y de hecho muchos homosexuales se dedicaron a las artes como forma de expresar todos esos sentimientos reprimidos. De ahí que la gente, todavía hoy, piense que “todo artista es maricón”.

En el caso de Claude Monet, fue más bien una forma de buscar una simplicidad a las complicadas composiciones y sus acabado final impecables, que competía con la perfección o el retrato fotográfico, que empezó a aparecer con el invento del aparato. Monet, evidentemente, era incapaz de seguirle los pasos a Ingres o Jacques-Louis David, y así nació el Impresionismo a base de brochazos y pinceladas sin suavidad, cosa que también ya se había hecho, como se nota en la cúpula de la iglesia de San Antonio de Padua por Goya, cuando el pintor entendió que la gente no podía distinguir los trazos “imperfectos” desde el suelo.

Ni Juan Gris, ni Braque pensaron en sus endiosamientos al descomponer la imagen y presentarla en pedazos geométricos como si miráramos las cosas con lentes rotos y que ellos llamaron cubismo.

La promoción de la idea ocurrió con la compra de Picassos por Ambroise Vollard y el marchand Daniel-Henry Kahweiler, sin negar a Gertrude Stein y el poeta Guillaume Apollinaire, dos admiradores esnobistas.

Pero Malevich necesitaba un elemento en el “arte” que fuera más allá que Picasso, a quien copió muchas veces, siempre con imágenes rotas y objetos reconocibles. Él quería ser Picasso, como muchos que no pudieron. Es así que él recurre al cuadro negro para, más que crear una obra, provocar un escándalo… y lo peor es que lo logró, sin pintar nada. Creó un movimiento, el Suprematismo, por encima del moribundo Futurismo.

Malevich repetía sin parar que era el mejor pintor de la bolita, el supremo, y, la gente se lo creyó. Le dio la clave a otros que, además de fama, buscaban dinero.

Tanto Warhol (un acomplejado con ínfulas de grandeza), como Rothko, Motherwell y otros “genios” usaron su fórmula que pegó. Nadie puede negar ese talento de avivatez. Warhol es el campeón, quien ni le puso la mano a ninguna de sus “obras” ya que tenía un clan de chulos que le hacían lo que él quisiera.

La obra de Dalí surge por esa competencia con Picasso, que era la referencia de lo máximo, y su afán exhibicionista de relucir con la mayor excentricidad jamás vista y, claro, mucho marketing que el franquismo le dio con tal de descojonar y difamar al comunista catalán, militante con los Republicanos.

Entre los pintores que encontraron en Malevich el facilismo y que, si se quiere, ampliaron su obra, porque no aparecieron más que variantes del cuadro negro, se debe mencionar a Pierre Soulages, Rothko, y hasta el mismo Miró. También a Ives Klein.

El escándalo, como norma, tomó el nombre de “arte contemporáneo”, que no le importa un carajo el Arte, como tampoco a las Fake News les importa la verdad. Las Fake News se alimentan del invento de noticias, las difamaciones, la manipulación y más que nada EL CHISME…
¡Oye esa vaina!

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