La Filarmónica de Santo Domingo tendrá el reto de mostrar su músculo musical este miércoles 8 de julio a las 8:30 p.m. cuando suba al escenario de la Sala Carlos Piantini del Teatro Nacional para interpretar la Sinfonía n.º 1 en Re mayor, “Titán”, de Gustav Mahler. Y no es una exageración: hablamos de una monumental obra de gran formato, complejidad técnica y enorme densidad emocional.
La Filarmónica llegará a esa montaña con el maestro argentino Luis Gorelik como director invitado y con un programa que plantea un puente estético inesperado al añadir la Fuga y misterio, de Astor Piazzolla: Buenos Aires y Viena, tango antes de la tormenta y nocturnidad del lunfardo antes de que Mahler abra la puerta de sus bosques, fantasmas y abismos.
Amaury Sánchez, director de la Filarmónica de Santo Domingo, lo anticipa desde la experiencia de quien conoce la obra y el tipo de maquinaria que requiere: “el ‘Titán’, hombre, es una empresa”, apunta. “Es una sinfonía grandiosa con cuatro grandes movimientos, dura 55 minutos, una gran sinfonía con una gran orquestación. Y Mahler exige una valentía particular, pide una orquesta amplia y potente, con cada sección dispuesta a mantenerse alerta. Y eso es lo que la gente va a presenciar”.
Una orquesta que se crece
La dimensión del “Titán” de Mahler también se mide con números. Para este concierto, Amaury Sánchez ha previsto una plantilla de 92 músicos: siete trompas, cinco trompetas, tres trombones, tuba, arpa, maderas reforzadas y una amplia sección de cuerdas. Pero reducir el desafío a la cantidad de intérpretes sería mirar apenas una parte de la historia. Sánchez ha insistido en que la apuesta responde a una exigencia real de la obra: “Vamos a tener una gran orquesta que, bueno, lo amerita la puesta en escena”.
La expresión “puesta en escena” resulta reveladora pues, aunque no haya cantantes, decorados ni personajes visibles, en la Sinfonía n.º 1, Mahler construye teatro, con cada sección con una función dramática. La pieza representa el inicio oficial de su universo sinfónico, aunque contiene una ambición que desborda cualquier idea de debut. Tenía poco más de veinte años cuando la escribió (entre 1885 y 1888, estrenada en Budapest en 1889), pero ya pensaba como alguien empeñado en meter el mundo dentro de una orquesta. Su título quedó porque la música tiene ese tamaño interior: no por el volumen, sino por la escala de lo que se atreve a contar.
La Filarmónica ha desarrollado en los últimos meses una línea de conciertos temáticos que ha acercado al público a Mozart, Beethoven, Chaikovski y la música dominicana, una estrategia ha ayudado a construir identidad, continuidad y una relación más directa con la audiencia. Pero Mahler abre otra conversación, con una obra que cambia de piel a cada instante.
Sánchez lo entiende como parte de una programación que necesita evitar fórmulas cómodas. “No podemos encasillarnos”, sentencia al hablar de los conciertos temáticos y describiendo el sentido profundo de la velada del miércoles, donde la Filarmónica buscará plantar bandera con un repertorio capaz de llevarla más lejos.
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De Piazzolla a Mahler
La decisión de abrir con Fuga y misterio de Piazzolla añade una capa atractiva al programa. La obra, vinculada al universo de María de Buenos Aires, condensa tango, contrapunto, tensión urbana y teatralidad. Piazzolla y Mahler no comparten época, ciudad ni lenguaje, pero sí una forma de entender la emoción. Ambos toman materiales populares y los llevan a territorios complejos y convierten una melodía reconocible en algo ambiguo, herido o desafiante. En Piazzolla, Buenos Aires se escucha como una ciudad que no duerme. En Mahler, la naturaleza y el hombre entran en conflicto. Uno viene del tango reinventado; el otro, del sinfonismo llevado al límite.
Y, entre ambos, aparece Luis Gorelik como una figura natural para conducir esa travesía. El director argentino fue titular de la Filarmónica de Mendoza, desarrolló una importante carrera en Israel y Chile, y desde hace años dirige proyectos sinfónicos de relevancia en Argentina. Su actividad incluye repertorio orquestal, ópera, ballet y temporadas en el Teatro Colón de Buenos Aires. Su presencia en Santo Domingo añade una dimensión especial, pues conoce el peso de las grandes partituras y la responsabilidad de conducir una orquesta extensa sin que pierda claridad ni respiración.
Amaury Sánchez lo refrenda reafirmando una amistad de más de dos décadas y la necesidad de invitar directores con esa experiencia para obras que demandan un trabajo riguroso. “‘Titán’ tiene, además de la exigencia en la interpretación, una exigencia de conocimientos a nivel de dirección orquestal. Por eso, el propósito de tener invitados directores de la categoría de Gorelik, que recientemente acaba de acompañar a Martha Argerich, te da a ti la majestuosidad de lo que va a pasar.”
Así, la cita de este miércoles debe leerse como una declaración artística de la Filarmónica de Santo Domingo, asumiendo una velada que habla de ambición, riesgo y crecimiento artístico. Mahler no exige que el público conozca cada detalle de la partitura. Pide otra disposición: dejarse llevar por una música que puede sonar pastoral, grotesca, violenta o luminosa en cuestión de minutos. Ese es el verdadero tamaño del “Titán”.
Coordenadas
Miércoles 8 de julio – 8:30 P.M.
Teatro Nacional Eduardo Brito, Sala Carlos Piantini.
Boletas disponibles en uepatickets.com
Precios (incluyen cargos por servicios)
Platea centro (filas A a BB) y laterales 1, 2, 3 y 4: RD$1,730.00
Platea laterales (filas A a BB), asientos 5, 6, 7 y 8: RD$1,450.00
Balcón (filas A, B y C): RD$1,450.00
Balcón (filas D a H): RD$890.00
Graderías: RD$620.00
