Escasez y alza de combustibles en septiembre de 1979

Agente policial incauta un cuchillo al propietario de un vehículo que pretendía usarlo contra un grupo de choferes que le impedían comprar combustible. OGM
La escasez trajo como consecuencia una alteración significativa en los precios de los combustibles, que se llegaron a despachar con un sobreprecio de hasta RD$ 3.00 pesos por galón

A propósito de la constante alza en los precios de los combustibles, que por lo general se efectúa cada viernes en el país, la Zona Retro de esta semana está recordando la escasez y alza de combustibles que se produjo en el año 1979, específicamente en el mes de septiembre.

Como mencionamos en el párrafo anterior, en el mes de septiembre del año 1979, el país pasaba por una crisis en cuanto al abastecimiento de combustible se refiere, para el día 18 de septiembre de 1979 el país amanecía con un suministro limitado de gasolina, gas licuado de petróleo (GLP) y Kerosene situación que dificultaba la adquisición de los mismos.

Los efectos de la escasez en el suministro de los combustibles no se hicieron esperar, decenas de personas comenzaron a aglomerarse en diferentes estaciones de combustibles al punto tal de que fue necesaria la presencia de oficiales de la Policía Nacional para mantener el orden en las instalaciones de la estación.

Con la escasez de los combustibles, personas con cierto poder adquisitivo aprovecharon para acaparar grandes cantidades y revenderlos a un precio más elevado, como lo fue en el caso de la gasolina, que llegó a tener un sobreprecio de RD$ 3.00 pesos el galón, mientras que el precio de la media botella de gas kerosene oscilaba en los RD$ 0.35 centavos. El precio oficial de entonces era RD$1.85.

Causas de la escasez

La temporada ciclónica de 1979 fue sumamente activa en el país, fuimos azotados por dos fuertes fenómenos atmosféricos, el ciclón David y la tormenta tropical Federico, ambos fenómenos causaron daños en la infraestructura de la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA), y estos daños se reflejarían en el suministro de los combustibles. La paralización inesperada de la refinería hizo que centenares de personas se aglomeraran en las distintas estaciones de combustibles de la ciudad para abastecerse.

El ingeniero Abraham Lind, gerente general de REFIDOMSA en ese momento explicaba que “el ciclón David había ocasionado la rotura de uno de los tanques de la refinería, la cual tenía capacidad de almacenamiento de 100,000 barriles de gasolina, también los techos de las instalaciones resultaron destruidos y el agua había penetrado a las oficinas por las ventanas”.

Otra causa de la escasez de combustible fue la falta de energía eléctrica en la Refinería, que ralentizó el proceso de llenados de los camiones distribuidores y prácticamente paralizó los trabajos de oficina.

Filas interminables

La crisis en el suministro de combustibles, en especial la gasolina se extendió por varios días, a pesar de los esfuerzos que hacia la Refinería Dominicana de Petróleo (REFIDOMSA) para combatir la problemática.

Las largas filas en las estaciones de expendio de combustibles no cesaban, el número de estaciones que vendía gasolina aumentaba, pero el ritmo de suministro al público continuaba lento, debido entre otras cosas a la falta de electricidad y a los inconvenientes originados por las mismas aglomeraciones y discusiones entre conductores.

En cuanto al gas propano, en ese momento había prácticamente desaparecido del mercado en las últimas dos semanas.

Transporte público

Para el día 19 de septiembre del 1979, el tránsito de autobuses públicos en la capital se había reducido en un 25% y el de carros de concho en un 60% a consecuencia de la escasez de los combustibles, así lo expresaba el director de Transporte Urbano del Ayuntamiento del Distrito Nacional en ese momento, el señor Milcíades Pérez Polanco.

Para la época, de los 300 autobuses que operaban en esta ciudad capital solo 100 estaban transitando en las diferentes rutas, mientras que de los 3,500 carros del concho solo permanecían activos 1,000. Pérez Polanco, expresaba en ese momento que la escasez de los combustibles había creado una crisis de transporte y que los más afectados eran los pasajeros, por tener que esperar largo rato para poder abordar un autobús o un carro del concho.

Mientras, el gobierno de Antonio Guzmán, presidente en esa época buscaba cómo solucionar la escasez, las aglomeraciones en las estaciones de combustibles continuaron tanto en la ciudad capital como en los pueblos del interior del país.

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