En medio de los retos propios del mundo artístico, Cristian Ferreira, mejor conocido como “El Mega, el hijo de Chicho”, ha sabido mantenerse firme en su pasión por la música, liderando su agrupación musical con entrega y determinación.
El intérprete relató que todo nació cuando se mudó a Santiago y se fue involucrando en la música, especialmente en la bachata.
“Con el tiempo, no solo toqué música, sino que también comencé a cantar. Mucha gente me decía que me parecía a Chicho Severino, que era su doble. Hasta que un bachatero llamado Luciano Martínez me dijo: ‘A ti hay que ponerte ‘el hijo de Chicho”, narró para elCaribe.
Con una trayectoria marcada por la constancia, la disciplina y el amor por la música, El Mega no solo honra su herencia musical, sino que también se enfrenta a los desafíos de liderar una agrupación en tiempos donde la competencia es feroz y los recursos limitados.
«Es difícil mantener una agrupación porque cuando tú no tienes, vamos a decir, una contrata realizada con los músicos, el músico muchas veces te deja plantado y suele irse donde entienda que lo van a tratar mejor en el precio. Si alguien le ofreció una fiesta más, se va. Y tú tienes que buscar otro, y volver a reconstruir cosas que ya tú construiste con ese músico”, detalló.
A pesar de estas dificultades, El Mega asegura que nada ha logrado desviar su enfoque ni dañar su proyecto profesional.
El grupo musical ha apostado al merengue y la bachata como pilar de identidad dominicana, ganándose el cariño del público y un lugar en la escena artística nacional.
Como visionario busca mantenerse firme, construyendo poco a poco un proyecto sólido, con una propuesta auténtica y llena de sabor criollo. Su música no solo invita a bailar, sino también a conectar con las raíces del pueblo dominicano, llevando alegría a fiestas populares, eventos privados y escenarios donde la lo esperan con entusiasmo.
“Yo describo mi propuesta musical como un estilo peculiar, una fusión auténtica entre la bachata y el merengue de cuerda. Tenemos un estilo único, y eso marca la diferencia. Cuando haces algo distinto, eso es lo que verdaderamente importa y lo que te hace grande. Aunque mi voz se parece un poco a la de Chicho, estamos construyendo algo nuevo. De eso se trata: de aportar algo fresco sin perder nuestras raíces”, destacó el cantante.
Orígenes
Su primera experiencia en los escenarios fue curiosa e inesperada, mientras tocaba con un artista de una agrupación llamada Leo Rosario.
“Ni siquiera soñaba con cantar. Tocábamos mucho Don Pedro, carretera 16, y una noche Leo se quedó ronco. La fiesta ya estaba montada, el público esperando, y parecía que íbamos a tener que suspenderla. Él me dijo que agarrara el micrófono. Empecé a cantar, o a vocear, más bien. El público reaccionó bien, los músicos en shock y así fue como comenzó todo en mi debut como cantante y músico, desde ahí no he parado”, contó con orgullo.
Labor constante
Actualmente, el grupo trabaja en nuevas producciones musicales, colaboraciones con artistas del género, y mantiene una agenda activa de presentaciones. Además, continúa su compromiso de formar y dar oportunidad a nuevos talentos, como parte de su misión de mantener vivo el legado del merengue y la bachata para las nuevas generaciones.
Con una voz potente, letras pegajosas y un corazón que late al ritmo del güiro y la tambora, El Mega, el hijo de Chicho, demuestra que, aunque el camino sea difícil, el amor por la música siempre encuentra la forma de seguir sonando.
Mensaje inspirador
«Mi consejo es que si tienen un sueño por lograr, si tienen una meta, que no se detengan. No tengas miedo a las pruebas. Para poder permanecer en la música tiene que gustarte demasiado. Se pasan muchas humillaciones, maltratos, criticas…Pero voy a seguir luchando”, añadió.
El Mega sueña con llegar a grandes escenarios internacionales como países de Europa, y que su música sea cada vez más universal.
