Cuidados frente a diagnósticos oncológicos en las mascotas

Si su perro o gato se esconde, no corre o está sin apetito, presenta señales de que algo no marcha bien en su salud y pudiera ser una enfermedad que ponga en riesgo su vida.
Tristeza y angustia presentan los familiares de los perros o gatos que están enfermos con cáncer

Una nueva etapa de vigilancia y tratamiento forman parte de la rutina que deben llevar los dueños de mascotas, sea un perro o un gato, que hayan sido diagnosticados con cáncer. No siempre la detección de esta enfermedad en alguna de sus etapas representa la fase final, pero se avecina un cambio para el paciente y los dueños de tan importantes miembros de la familia.

El médico veterinario Junior Morel, oncólogo, nos explicó acerca del momento en que tiene que dar la noticia a los propietarios de las mascotas que pueden presentar reacciones variadas como shock, incertidumbre y preocupación, momentos que él vivió cuando perdió a su perrita Princesa con la cual compartió muchos años de vida en su hogar.

Él informa al propietario todo lo relacionado con la enfermedad y les entrega documentos para que lean sobre lo que está sucediendo, ya que pueden pasar horas y días para que puedan entender el proceso por completo.

“Aunque las personas piensan que el cáncer es una sentencia de muerte, actualmente no es así. Hay muchos que son fuertes si los encontramos en estadío avanzado, pero si se diagnóstica a tiempo pueden ser tratados y el paciente vivir con su enfermedad con muy buena calidad de vida”, indicó Morel.

La forma de identificación del cáncer en los perros y gatos la puede hacer el propietario en su hogar cuando se presenten signos de alarma como pérdida de peso progresivo, falta de apetito, masas en el cuerpo o en las glándulas mamarias (en el caso de las hembras), diarrea y vómitos crónicos, bultos en la piel, cortada que no cicatriza, cojera, entre otros.

Sobre este tema, Morel agregó que lo más común que ocurre es una masa desarrollándose a simple vista que aunque puede ser benigna es importante evaluarla. Hay que tener presente la edad avanzada para la presentación del cáncer pues en el caso de los perros puede ocurrir la situación entre los siete y ocho años, mientras que en los gatos a partir de los diez años.

Agregó que si se detecta alguna anomalía, se revisa al paciente a través de análisis como hemograma, bioquímica, ultrasonido, orina. Si una mascota tiene una masa o una alteración en el cuerpo que es visible, se puede hacer una citología con la que se obtiene una aproximación al diagnóstico. Los veterinarios acuden a la biopsia cuando necesitan el diagnóstico definitivo del tipo de enfermedad que podría estar padeciendo la mascota; con este estudio pueden saber a qué se enfrentan si tienen que hacer una cirugía debido al gran aporte de información que ofrece.

Acerca del cuestionamiento sobre qué tipo de tumor es más común, tanto en los perros como en los gatos se puede desarrollar osteosarcoma en los huesos; mastocitoma o carcinomas en la piel; tumores mamarios, linfoma y cáncer de pulmón. Según estadísticas ofrecidas por Morel, 1 de cada 3 perros y 1 de cada 4 gatos que superen los 7 años van a padecer de cáncer.

“Dentro de la línea del tratamiento a la mascota con cáncer hay un sinnúmero de opciones. La piedra angular de la terapia consiste en la cirugía; se pueden tratar con quimioterapia, radioterapia, criocirugía, terapias dirigidas y una nueva modalidad en el país que es la electroporación (electroquimioterapia).
Básicamente dependiendo el tipo de cáncer o de tumor tenemos esas opciones o combinaciones de ellas”, narró.

Con relación a la quimioterapia y sus efectos secundarios, en el caso del perro solamente un 40 % manifesta efectos secundarios como vómito, diarrea, decaimiento e inapetencia, es poco común tener la pérdida de pelo pero se le pueden caer los bigotes o cambiar la tonalidad en el color de la piel. Los gatos en general, entre un 60 a 70 %, no van a tener ninguna manifestación.

Para ayudar a la mascota en el proceso de la enfermedad, la alimentación debe estar disminuida en carbohidratos, tener un mayor porcentaje de proteína, antioxidantes, vitamina y ácidos grasos esenciales.

Como medida preventiva, existe la opción de la esterilización a primera edad antes del primer celo (periodo en que una hembra está receptiva a un macho) ya que eso disminuye de un 98 a 99 % el riesgo de tumores mamarios tanto en perros como en gatos. Hay muchas alteraciones genéticas en algunas razas que les hacen susceptibles a padecer cáncer.

“Las personas que fuman tabaco y cigarrillo no deben hacerlo cerca de su mascota y las que sean de color blanco hay que tratar de disminuirles la exposición a la luz ultravioleta”, recomendó Morel.

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