El marcapasos que cambió el ritmo de Rafael

Le devolvió a Rafael González la oportunidad de vivir con normalidad tras enfrentar hipertensión y diabetes

¿Qué tienen en común Elton John, cantante británico; Dick Cheney, exvicepresidente de Estados Unidos; y Rafael González, conductor de carros y dominicano? Ellos son pacientes que usan marcapasos.

Como nos explica Rafael González, de 67 años, un marcapasos llega a la vida de un hombre por muchos motivos, entre ellos, enfermedades asociadas como la hipertensión y la diabetes.

El caso de este hombre ocurrió silenciosamente y fue avanzando hasta que fue diagnosticado. Recuerda que la diabetes fue lo primero que le alertó sobre su salud y que, posteriormente, alrededor de los 48 años, la hipertensión comenzó a desarrollarse.

“No me sentía nada, fui a verme al médico de casualidad… la primera cosa que sentí fue la diabetes”, explica. La hipertensión, junto con la diabetes, “vienen caminando de la mano, silenciosamente, y cuando vienes a ver, pues, ya está bastante avanzada”.

El giro en su historia llegó tras una recaída que lo llevó a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Su cardióloga, la doctora Rosario Rodríguez, detectó una insuficiencia cardíaca que requería la colocación de un marcapasos.

Rafael relata el proceso: “Me hicieron unos estudios, me metieron en UCI, me pusieron un marcapasos ambulatorio… y al día siguiente me montaron mi marcapasos. Hasta ahora tengo ya 14 años viviendo con este pequeño dispositivo electrónico”.

El primer encuentro con la realidad del marcapasos vino con incertidumbre y preocupación económica.

“Cuando me dijeron que tenía que ponérmelo, pensé: ‘bueno, he oído que esas cosas valen millones’”.

Sin embargo, gracias a un buen seguro, el procedimiento se realizó pronto, y pudo reincorporarse a su vida con normalidad.

González, abuelo de dos niños, comenta que la vida con marcapasos es para él “normal, ni me acuerdo de que lo tengo”.

Continúa con sus actividades habituales, incluyendo trabajo físico y ejercicio, algo que reconoce fue posible gracias al apoyo médico y al cuidado de su salud con el seguimiento adecuado.

Sobre el mantenimiento del marcapasos, comenta que debe acudir periódicamente a chequeos especializados. “Me manejo con la doctora Rodríguez, mi cardióloga de cabecera en el Centro Médico Moderno. Voy a chequearme el aparato cada año o cada seis meses en el Instituto Dominicano de Cardiología, dependiendo de lo que me indiquen”.

Rafael tiene que seguir una dieta especial y toma anticoagulantes para mantener la sangre fluida. Usa aspirina y medicamentos para la hipertensión, no toma nada relacionado con el marcapasos y disfruta de su vida.

Su mensaje para quienes enfrentan la necesidad de este dispositivo es claro y esperanzador: “Cuando le digan que necesita un marcapasos, que no vaya a pensar que el mundo se le va a acabar… Al contrario, la vida comienza en ese momento. Es como un auxiliar que ayuda a que el corazón mantenga su frecuencia… no está siempre prendido, solo cuando es necesario”.

Asimismo, destaca la importancia de mantener el ánimo: “Emocionalmente siempre he estado bien. No me puse triste, siempre he seguido con mi mismo ánimo y alegría”. Reafirma que gracias al marcapasos ha seguido viviendo plenamente.

“La enfermedad no perdona a nadie”

Para los hombres que creen que los problemas cardíacos “solo le pasan a los otros”, Rafael tiene un mensaje: “Eso son cosas que le vienen a la vida a cualquiera… la enfermedad no perdona a nadie… al que le toque tiene que creer que la vida sigue y que puede vivir feliz”.

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