El poder de la vitamina D más allá de lo óseo

Su deficiencia también se relaciona con hipertensión, enfermedades cardiovasculares y trastornos autoinmunes

La vitamina D, conocida como la “vitamina del sol”, desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la salud. Su deficiencia no solo afecta la integridad del sistema óseo, sino que también se ha relacionado con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, autoinmunes, obesidad y trastornos inmunológicos.

De acuerdo con la revista científica Nature, la deficiencia en vitamina D contribuye de manera directa o indirecta en la progresión de enfermedades crónicas no transmisibles, por lo que tener niveles de vitamina D dentro de los rangos óptimos (basados en los requerimientos de la persona), podría ayudar en la prevención de estas enfermedades.

“La vitamina D es un micronutriente que regula múltiples procesos en el cuerpo, como la absorción del calcio, la función inmunológica y la modulación de la inflamación, por lo que su monitoreo debería formar parte de los controles médicos periódicos”, afirma la doctora Yamile Sandoval Sánchez, Gerente Médico en Adium Centroamérica y Caribe.

La vitamina D se sintetiza en la piel tras la exposición a radiación UVB y es ampliamente conocida por sus propiedades antiinflamatorias, anti fibróticas y vaso protectoras relacionadas con la salud cardiovascular ya que modulan el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica, e incluso se ha visto contribuye en el control glicémico por su acción en las células del páncreas. Sin embargo, factores como el uso de protectores solares, un estilo de vida con largas jornadas de trabajo en interiores, la edad avanzada, la pigmentación de la piel y la contaminación atmosférica (entre otras causas) reducen significativamente su producción a nivel de la piel.

Otra forma de obtener vitamina D, esencial para el organismo, es a través del consumo de alimentos como pescados grasos (salmón, atún), huevos, lácteos fortificados y suplementos alimenticios; que son ricos en este nutriente, sin embargo, sabemos también que no todas las personas tienen hábitos de alimentación que incluyan estos alimentos.

Educar sobre los riesgos que causa su deficiencia

La deficiencia de vitamina D puede causar osteomalacia (huesos blandos), debilidad muscular, dolor óseo difuso y mayor riesgo de caídas y fracturas. Además, se ha documentado su relación con hipertensión, enfermedades cardiovasculares, trastornos autoinmunes y alteraciones del estado de ánimo como la depresión. Es fundamental educar sobre los riesgos asociados a la deficiencia de la vitamina D.

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