“Los pueblos necesitan centros donde podamos hacer medicina intervencionista”

Eliany Mejía López, directora médica de la Clínica Brugal Mejía López. Johnny Rotestán
El 19 de este mes la doctora Eliany Mejía López colocó el primer dispositivo intracardíaco en la Clínica Brugal Mejía López, en Puerto Plata

De una manera espontánea un paciente americano de 67 años, con un bloqueo atrio ventricular, llevó a la internista-cardióloga y electro-fisióloga intervencionista, Eliany Mejía López, a realizarle la colocación del primer dispositivo intracardíaco en la Clínica Brugal Mejía López, en Puerto Plata, y no en Santo Domingo como primera intención, lo que permitió que la provincia diera un paso gigantesco en la modernización de la salud.

Para la doctora Mejía López es costumbre que las personas de pueblo se desplacen a Santiago o Santo Domingo a realizase procedimientos, pero en este caso el paciente sentía el deseo de hacérselo en Puerto Plata, donde reside. “Se trató del implante de un Marcapasos Bicameral, el cual requiere un alto grado de preparación y de un equipo altamente capacitado, ya que involucra trabajar dentro del corazón, aún en movimiento, e implantar cables dentro de las cavidades, en este caso en particular, dentro del ventrículo derecho y en la aurícula derecha, para de esta forma estimular con energía un corazón en donde su sistema eléctrico ha fallado. Si en cada pueblo tuviéramos una medicina con atenciones y equipos de calidad ayudaría al sistema en general y reduciría los costos de los familiares, el desgaste emocional y físico”, señaló Mejía López, directora médica de Clínica Brugal.

En Puerto Plata, Río San Juan, Cabrera, Samaná, entre otros pueblos, según Mejía López, ha hecho falta dar ese paso en el área de cardiología. “Hace falta en las provincias tener centros donde podamos hacer medicina intervencionista y también procedimientos percutáneos para pacientes en necesidad. Muchos pacientes que necesitan un marcapasos o procedimientos electrofisiológicos tienen que viajar a Santiago o Santo Domingo para ser sometidos a electrofisiología avanzada”, destacó la galena.

Mejía López, oriunda de Puerto Plata, viene de una familia donde sus padres son médicos, por lo que desde su niñez ha visto el trabajo arduo y de calidad humana que han hecho a través de los años, lo que también vio reflejado en sus hermanos que son médicos. Al regresar al país, tras 10 años en Estados Unidos, decidió hacer su trabajo entre Santo Domingo y Puerto Plata que es su pueblo natal. “Lo decidí con la finalidad de dejar algo real, algo que cuando no esté, sienta que hice algo por mi entorno, mi comunidad; creo que Dios me puso la oportunidad de hacerlo”, dijo entusiasmada.

Para Mejía López fue ese paciente quien le dio el empuje, ya que era lo que necesitaba para decir “¡sí se puede!, ¡sí puedo lograrlo en mi entorno!” “Ese día me sentí tan contenta, porque las enfermeras que me vieron crecer, (yo era de las niñas que corrían mientras mi papá daba consulta), esas son las mismas que me vieron hacer el procedimiento. Verles sus caras de felicidad, puesto que, nunca habían visto realizar un procedimiento de este tipo, me llenó de una satisfacción increíble y un compromiso inmenso, lo que conlleva un equipo de trabajo y un compromiso de continuar y seguir haciéndolo bien”, compartió con elCaribe.

Además, añadió: “Soy intervencionista en electrofisiología y estaba preparada para cualquier emergencia en caso de que llegara un paciente con un bloqueo cardíaco. Tenemos equipos para hacer los procedimientos como personal médico y tenemos que estar listos para cualquier emergencia. Ya había hecho con mi equipo simulacros para ver que las imágenes funcionaran, que la fluoroscopia trabajara; asimismo, teníamos marcapasos temporeros y habíamos dado al equipo completo clases de resucitación para ir encaminándolos sin que ellos se dieran cuenta”.

De acuerdo a Mejía López, el tipo de pacientes que necesitan este procedimiento son de alto riesgo. El paciente intervenido, según la galena, tenía un bloqueo AV Completo, una frecuencia cardíaca entre 30 y 40 latidos por minuto, un escape bastante lento; igualmente, es un adulto mayor, con problemas de obesidad y disfunción diastólica, factores por lo que no se debía retrasar el proceso.

Duración procedimiento

Fue una intervención de corta duración. “Este caso duró una hora (puede durar menos), porque tuvimos que poner un marcapasos temporero para tener toda la situación controlada. El paciente estaba bloqueado y había que evitar que cuando pusiéramos los cables permanentes se bloqueara por completo ”, subrayó la doctora.

Recuperación

El paciente tiene una recuperación rápida. “ Los cables necesitan un tiempo para adherirse por completo. Los primeros 15 días deben ser de poco movimiento. El paciente debe evitar mover mucho los brazos y hacer estiramientos, para que los cables se conviertan en parte de ese corazón. Luego que esa fase aguda termina y el paciente viene a un seguimiento posterior, puede tener un vida totalmente normal”, expresó Mejía López.

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