Un amor de cuatro patas

Andrea Salazar ama profundamente su profesión, ser veterinaria.
Más que el mejor amigo del hombre, los perros son compañeros de vida y hacen del mundo un lugar mejor

Pienso que cuando tenemos un perro en nuestro hogar, hemos trascendido a otro aspecto en el cuidado porque, además de los lazos de compañía, existe una conexión especial entre ese ser y su dueño.

Aunque los perros no hablan parece que lo hicieran. Se expresan con su mirada, el movimiento de su cola y con esa manera tan sorprendente de mover la cabeza hacia un lado y con las orejas en señal de atención.

Confirmo este relato de que “hay algo más que amor” cuando observo la preocupación de familiares y amigos en el cuidado diario de su perro o a los que en algún momento los trasladan a la veterinaria para tratarle alguna situación de salud, colocarle sus vacunas o darle mantenimiento en sus uñas y pelaje.

Andrea Salazar, veterinaria, vive día a día la pasión de su profesión; se nota cuando inicia su descripción con el significado de que amar a un perro “es un amor incomparable y especial, significa cuidar a un ser que no es capaz de valerse por sí mismo y necesita de toda nuestra atención, dedicación y tiempo”.

Continúa indicando que sus caninos la hacen ser más empática, responsable, solidaria y amorosa; despiertan en ella un sinnúmero de emociones positivas y tienen la capacidad de percibir sus momentos de tristeza y mantenerse a su lado. Son amigos leales e incondicionales que pueden cambiar el día solo con acercarse moviendo su colita o lamiéndonos.

La indago acerca de aquellas acciones que hacen los dueños de un perro por ellos, manifestando Salazar que una persona interesada en el bienestar de su mascota muestra un compromiso especial con los cuidados que son esenciales para su felicidad.

“Están pendientes de cada detalle de su vida; con esto me refiero a su salud física y emocional, cuidados alimenticios, higiene, diversión, descanso, seguridad y tiempo de calidad con la familia.
Son personas amorosas, entregadas y conscientes de la responsabilidad que implica tener una mascota, la cual se convierte en un miembro más de la familia. Un dueño que ama a su mascota siempre querrá lo mejor para ella y buscará la forma de asegurar su calidad de vida”, argumentó la veterinaria.

Perros con entrenamiento especial

En este punto de la conversación, me intereso por preguntarle acerca de los perros que, aparte de ser animales de casa, son entrenados para cuidar personas con situaciones de salud especiales, van al rescate, asisten a los hospitales o brindan protección como el caso de los perros policías, su respuesta es “sí, en la actualidad, son cada vez más las mascotas que contribuyen al cuidado de los seres humanos”.

Salazar expresa que en el caso de las personas con necesidades especiales, las mascotas se conocen con el término Emotional Support Animals, que ayudan a sus dueños a atravesar situaciones de discapacidad, traumas infantiles, depresión, inseguridades y miedos, brindándoles apoyo terapéutico mediante el amor y la compañía.

En el caso de los perros rescatistas, estos son entrenados durante un largo tiempo por profesionales especializados, con el objetivo de salvar vidas durante catástrofes, desastres naturales, entre otras situaciones de peligro.

Con relación a la visita terapéutica a los hospitales, Salazar enumeró que tiene beneficios innumerables, sobre todo, en aquellos pacientes que se encuentran hospitalizados durante un largo tiempo o poseen una enfermedad crónica, ya que las mascotas logran disminuir los niveles de estrés, dolor y ansiedad de forma significativa, para estos casos el perro es el animal más elegido.

Finalmente, conversamos acerca de los perros que cuidan a sus dueños cuando padecen de alguna enfermedad. Me dice que los caninos tienen la capacidad de percibir las emociones de sus personas más cercanas, responder con empatía frente a esos momentos, sean de tristeza, angustia o felicidad; y resguardar el sueño de su amo a su lado al momento de su padecimiento.

“Recientemente, recibí una anécdota de uno de mis clientes, a quien atiendo con frecuencia junto a Lucas, su perro, un maltés; me comentaba que la familia completa salió positiva a COVID-19 y Lucas hacía rondas durante la enfermedad por las habitaciones, los miraba con ternura, pasaba tiempo con cada uno, diciéndoles de alguna forma que podía percibir lo que ocurría”.

Se ha documentado el hecho de que algunas mascotas escapan de sus hogares y siguen a sus dueños en las puertas de los hospitales durante momentos de enfermedad. Igualmente, se ha sabido de casos de amos que han fallecido y las mascotas los esperan en sitios donde pasaban tiempo juntos. “Recuerdo cuando mi perro Bob llegó a la etapa terminal de su cáncer, él hacía un mayor esfuerzo por verse bien y que mi familia no notara el sufrimiento que atravesaba, siempre tenía en su mirada agradecimiento. Y así, innumerables historias tienen todos los que amamos a nuestras mascotas, una de mis favoritas es cómo mis perros saben que vengo en camino y me esperan en el balcón cada noche”, finalizó Salazar, a quien puedes contactar en [email protected]

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