Vacío existencial: cuando sientes que la vida no tiene sentido

Cuando el sentimiento de vacío no se marcha tan rápido puede derivar en una depresión.
Ese vacío existencial se caracteriza por una falta de motivación luego de vivir un proceso traumático

Cuando la vida te da “un golpe bajo” o te trae una pérdida muy dolorosa, entre otras situaciones, puede llegar un vacío y una tristeza tan profunda en la que surgen interrogantes que hacen sentir que la vida no tiene sentido, asegura la psicóloga Lorraine Isa, del Centro Vida y Familia.

¿Para qué estoy vivo?, ¿cuál es el propósito de la vida?, son algunas de las interrogantes que se hacen las personas que pasan por esta crisis, en las cuales no encuentran una respuesta específica, resaltó Lorraine.

El propósito de la vida puede ser diferente para tí, y diferente para mí, sostuvo la psicóloga, poniendo como ejemplo el libro “Búsqueda del verdadero sentido de la vida” de Viktor Frankl, en el que se plasma que el propósito de la vida es lograr sobreponerse ante las situaciones difíciles de la misma, tener una tarea y un objetivo claro.

“El vacío existencial viene muchas veces por la falta de sentido en la vida, que hace preguntarnos el para qué estoy vivo, cuál es el propósito de la vida, el por qué hay guerras en el mundo, el por qué los niños mueren, el por qué mi papá tiene cáncer, el por qué mi pareja me dejó, el por qué mi hijo murió súbitamente, etc; preguntas a las que muchas veces, no se les encuentra una respuesta específica, o que pueden traer cada día respuestas diferentes”, indicó la psicóloga.

De acuerdo a Lorraine, el vacío existencial puede derivar en una depresión, donde nos aislamos, entristecemos y nada nos hace sentido; asimismo empezamos a perder la motivación y el interés por las cosas.

“Puede ser que esa sensación de vacío me provoque una depresión, porque no encuentro la explicación a esas dudas que tengo. Normalmente, la tristeza, el desinterés, el desánimo, etc, deriva en un estado de ánimo de decaimiento que se traduce en una depresión en la que se va a necesitar ayudar”, explicó Lorraine.

Cada etapa de la vida, viene con una crisis diferente

En las diferentes etapas de la vida, por ejemplo, en la crisis de la adolescencia, de los 30, 40, 50... vienen cambios y crisis nuevas. Pero, según Lorraine, hay personas que se adaptan y sobreviven a esas transiciones, ya que no indagan sobre el por qué de las cosas.

De esos cambios que trae la vida, de esas pérdidas y duelos, las personas que los aceptan, les es más difícil tropezarse con ese sentimiento de vacío o no lo sienten por mucho tiempo.

“El aceptar lo que te traiga la vida, tanto lo bueno como lo no tan bueno, es una de las formas en la que podemos combatir esos vacíos existenciales”, destacó la especialista.

¿Cómo darnos cuenta que alguien necesita ayuda?

De acuerdo a la especialista, empezamos a ver una persona aislada, cabizbaja, poco sonriente, con un cambio en su físico y en su forma de vestir. “Si era una persona que se arreglaba y que de repente dejó de hacerlo, es una señal. También, hay que tener en cuenta aquellas personas depresivas que siguen maquillándose y entaconadas, pero con una conducta de aislamiento y desánimo, que no les permite ir a tantas actividades sociales como antes. Notas que hay una tristeza, un llanto, un cambio en su conducta, en su estado de ánimo”, alertó la especialista.

Si tienes la impresión de que un amigo está pasando por una situación similar, Lorraine recomiendó un acercamiento y preguntarle: “¿qué te pasa?; “te noto diferente, ¿hay algo en lo que te pueda ayudar?” Si esa persona decide no hablar, entonces, hay que decirle “quiero que sepas que estoy aquí para cuando decidas hablar. Recuerda que puedes contar conmigo”.

“Cuando esa persona decida hablar se va a acercar. Si ves que se sigue deteriorando, puedes acercarte nuevamente y ofrecerle una ayuda terapéutica”, sugirió Lorraine.

¿Pueden los niños sufrir crisis existenciales?

En el caso de los niños, Lorraine sostuvo que lo que puede suceder es que atraviesen pérdidas; un duelo por la muerte de un abuelo, de una mascota, de un cambio de colegio, de ciudad... y esas son pérdidas que los niños experimentan, que para llamarle crisis existencial, este debe tener un nivel de razonamiento superior que, ya que dependiendo de su edad, se va desarrollando.

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