Llaman a fortalecer la familia, primera escuela de valores

Monseñor Faustino Burgos Brisman, obispo de la Diócesis de Baní y administrador apostólico de la Diócesis de Barahona, destacó el papel de la familia como primera escuela de valores y espacio fundamental para la formación humana y espiritual, durante una conferencia titulada “La familia: sembradora de valores que duran para siempre”.

El prelado fue el invitado especial de la Ultreya Arquidiocesana correspondiente al mes de noviembre, organizada por el Movimiento de Cursillos de Cristiandad (MCC), en el Auditorio Monseñor Amancio Escapa de la Casa San Pablo, donde llamó a los católicos a ofrecer señales concretas de la presencia de Dios en sus hogares.

Durante su disertación, sostuvo que las sagradas escrituras deben constituir el fundamento para reflexionar y orientar las decisiones relacionadas con la familia, al tiempo que planteó que el matrimonio no debe entenderse como una relación de dominio, sino como una unión basada en el amor.

Responsabilidad de la pareja

Al abordar los deberes del esposo, monseñor Burgos Brisman señaló que el primer compromiso debe ser amar a su esposa con hechos y no solamente con palabras. Indicó que demostrar ese amor implica escucharla, interesarse por sus preocupaciones, dedicarle tiempo y acompañarla emocionalmente en las distintas circunstancias de la vida.

Advirtió que una mujer puede tener una casa confortable y sus necesidades materiales cubiertas, pero sentirse profundamente sola si no cuenta con la atención y compañía de su esposo.

Asimismo, destacó el respeto como un principio indispensable de la convivencia matrimonial, incluso en momentos de desacuerdo.

Sostuvo que las discusiones no deben convertirse en escenarios de insultos, amenazas, humillaciones o maltratos, debido a que las palabras pronunciadas con rabia pueden dejar heridas difíciles de sanar.

Monseñor Burgos Brisman también abordó las responsabilidades que corresponden a la esposa dentro del matrimonio y destacó que la relación conyugal debe estar sustentada en el amor, la escucha, el respeto y el acompañamiento mutuo.

Durante su exposición, explicó que, así como el hombre debe comprender que su esposa no es perfecta, la mujer también debe reconocer las limitaciones de su esposo y convertirse en una compañera capaz de escucharlo, animarlo y apoyarlo en los momentos difíciles.

La comunicación es vital en la vida matrimonial

Monseñor Burgos Brisman identificó la comunicación como otro de los pilares fundamentales de la vida matrimonial. Advirtió que los desacuerdos no deben convertirse en silencios prolongados que alimenten el resentimiento y distancia. En ese sentido, exhortó a los esposos a vencer el orgullo, aprender a pedir perdón y dar el primer paso hacia la reconciliación, al considerar que muchos matrimonios se deterioran porque ninguno pide perdón

Posted in familia, PaisEtiquetas

Más de gente

Más leídas de gente

Las Más leídas