En los últimos años, el interés por las estrategias dietéticas no convencionales ha ido creciendo exponencialmente. El ayuno intermitente se ha propagado como método para la prevención y la promoción de la salud. Esta tendencia ha llegado incluso al sector turístico, con hoteles y otras tipologías de establecimientos que ofrecen experiencias centradas en el ayuno, junto con actividades relajantes y menús adaptados como una opción para veranear.
En algunos casos, estos servicios son gestionados por personal no cualificado adecuadamente, con el objetivo principal de obtener el máximo rendimiento económico.
“El ayuno es el estado en que el cuerpo se mantiene sin recibir aportaciones energéticas durante un periodo determinado de tiempo. Por lo tanto, consiste en aplicar diferentes patrones de alimentación en que no se consumen calorías o se consumen de una forma reducida, es decir, se basa en la alternancia de periodos de alimentación e implica la restricción parcial o completa en un periodo máximo de 24 horas”, expresó Leila Touil Satour, graduada del máster universitario de Alimentación en la Actividad Física y el Deporte de la UOC.
Ante su creciente popularización como práctica depurativa, la doctora indica que se hace imprescindible comprender exactamente en qué consiste y qué riesgos puede comportar para la salud. Muchas personas recurren a este con el objetivo de perder peso, pero en algunos casos esto puede incrementar la angustia y el estrés para lograr un cuerpo ideal.
Además, resalta que no todos los cuerpos reaccionan igual ante esta estrategia: si hace años que se han probado múltiples dietas sin éxito, iniciar un ayuno sin supervisión profesional puede acabar generando más frustración y la sensación de luchar contra la corriente. En este punto: ¿es seguro hacer un ayuno intermitente sin supervisión profesional?
Beneficios y riesgos
En referencia a los principales beneficios que se pueden obtener con el ayuno, Touil Satour manifiesta que estos están vinculados a disminuir la inflamación y el daño oxidativo, además de optimizar la protección celular y el metabolismo energético. De hecho, en investigaciones con ratas se ha observado que es un elemento de protección contra enfermedades cardíacas, neurodegenerativas, diabetes y cáncer.
“El ayuno en seres humanos se ha visto que contribuye a disminuir la obesidad, la hipertensión, la artritis y el asma, propiciando cambios relevantes en las vías metabólicas y los procesos celulares, como por ejemplo la autofagia”, indica. De hecho, la activación de la autofagia propicia la depuración celular; es decir, este mecanismo se encarga de eliminar células deformadas o envejecidas del organismo.
La especialista advierte que el ayuno intermitente, si no se practica correctamente, puede presentar riesgos o sintomatología significativos, como por ejemplo pérdida de masa muscular, recuperación del peso, fatiga crónica, dolor de cabeza, sensación de frío, estreñimiento, halitosis, falta de concentración, irritabilidad, malestar emocional e hiperfagia intensa –deseo exacerbado de comer–, entre otros.
En su aplicación en mujeres, la galena sostiene que hay que considerar las hormonas implicadas; por ejemplo, si una mujer realiza un ayuno en la fase antes de la regla o durante la regla, la progesterona no se segregará debidamente. Por lo tanto, se debe considerar el ciclo menstrual, la menopausia y otros factores antes de aventurarse a hacer un ayuno. Además, las personas que lo hacen por su cuenta, sin hacerse previamente ninguna analítica sanguínea ni ninguna revisión médica, siguiendo las pautas de algún vídeo de las redes sociales.
Recomendaciones ante el ayuno intermitente
“Si realmente tienes un gran interés por el ayuno intermitente, mi recomendación es que acudas a un profesional para que te oriente y te planifique el ayuno de manera adecuada”, aconseja Touil Satour, también profesora de ciclos formativos sanitarios en la Generalitat de Catalunya.
Si todo el mundo pudiera aplicar el ayuno intermitente sin apoyo especializado, “no serían necesarios los profesionales que hemos dedicado años de estudio y un importante esfuerzo personal y económico a formarnos en esta materia”, dice. Por este motivo, señala que el ayuno intermitente puede ser una herramienta que, bajo supervisión adecuada y en ciertos contextos, puede otorgar muchos beneficios al organismo.
