En medio de cuestionamientos y debates encontrados sobre tratamiento diferenciado o hasta benigno a implicados en el escandaloso caso Senasa, crece la expectativa sobre qué traerá la anunciada segunda fase del expediente (“2.0”). El ánimo público y la indignación no toleran ya más dilaciones, revuelos y preámbulos. Hay que actuar de forma diáfana y directa sobre la base de pruebas en este fraude, una vergüenza nacional, atentado a la salud pública. Una frase del mundo del cine es que segundas partes no suelen ser buenas. Habrá que esperar cómo se aplica eso en lo del Senasa y si los nuevos encartados apuntan a “pejes gordos” que den la cara ante tanto oprobio.
