Aún más tórrido

En tiempo de de mucho calor aumenta la demanda eléctrica por uso de abanicos y aire acondicionado, lógico caldo de cultivo para sobrecarga de circuitos y apagones, como ha sido efectivamente el caso en algunas localidades este globalmente tórrido verano, atribuido al fenómeno El Niño. Tuvimos promedio de temperatura de 36 grados en julio, sensación térmica de entre 43 y 48, atribuida a la influencia del polvo del Sahara. El recién iniciado agosto, del cual no puede esperarse mejora en ese sentido como mes con tradición de ser el más caluroso para nosotros, llega casualmente con el nada halagüeño pronóstico de la ONU de que se intensificará El Niño este mes. Ya estamos advertidos.

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