Propinas

En diciembre se acrecienta la presión sobre los consumidores por nuestra distorsión en cuanto a las propinas. Acusamos una tendencia a creerlas obligación social en vez de gesto voluntario. Es una vertiente de la cultura del “dame lo mío”, trabajadores parecen asumir la propina como un derecho automático, incluso cuando ya existe gratificación legal incluida. En restaurantes y salones de belleza, por ejemplo, la expectativa de un pago adicional se vuelve casi ineludible, aun cuando el servicio no lo justifique. La generosidad también tiene límites; no todos contamos con recursos para sostener ese gasto constante. Propinas son voluntarias, hay que educar para desmontar la idea de que deben recibirse siempre.

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