Por el peso de la problemática socioeconómica, para los ciudadanos puede resultar difícil acogerse a un alto para meditar y disfrutar a plenitud los aires de alegría y convivencia fraterna propios de las festividades de navidad y fin de año. Sin embargo, es sano y provechoso propiciar un respiro, que todos necesitamos para recobrar energías y hasta para retomar la confianza en el destino y las perspectivas del país. A este propósito deben contribuir los partidos, las organizaciones cívicas y entidades en general.
Solo faltan escasos días para finalizar 2025 y en el inicio de 2026 habrá tiempo para debatir problemas y buscar soluciones. Podemos cejar prisas a favor de todos.
