Candidatos, Margarita Cedeño y ¿?...

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Margarita Cedeño, vicepresidente de la República, ya está definida y aunque no corre como aspirante a la jefatura del Estado -por lo menos para las elecciones presidenciales del 17 de mayo-, no da visos de ser una dirigente política que anda con “zigzagueos”, como parecía hasta hace unas semanas.

Ya decidió unirse a la campaña electoral de los candidatos municipales, congresuales y a la Presidencia del oficialista Partido de la Liberación Dominicana (PLD), organización de la que es miembro de su Comité Político.

Con esa actitud -contraria al pensamiento político de su esposo, el expresidente Leonel Fernández- sienta un hecho sin precedentes en la historia política-electoral de América Latina. Y me atrevería escribir del mundo.

En la primera entrega del presente artículo, sobre Margarita, al título -como se lee- le inserté los signos de interrogación (¿?), porque todavía su accionar no estaba claro.

Nadie sabía si, como lo hizo en la campaña de las elecciones primarias realizadas el pasado seis de octubre, seguiría aliada a Fernández, candidato a la Presidencia por la Fuerza del Pueblo (FP) y de otras cinco organizaciones políticas.

Pero el pasado fin de semana, como lo había anunciado la dirigencia del PLD, se sumó a la campaña de los aspirantes a cargos municipales. Y que hará lo mismo cuando se agite la campaña de los comicios presidenciales. Incluso, ya dijo que Gonzalo Castillo, el candidato del PLD, es “la mejor opción presidencial”.

Tras marchar con los candidatos municipales peledeístas, precisó: “Continúo trabajando por el Partido de la Liberación Dominicana porque es la organización política que más bienestar ha llevado al pueblo en función social, en especial en la administración del presidente Danilo Medina”.

Dijo más: “Así es que por supuesto, sigo con mi PLD. Sigo trabajando para seguir fortaleciendo nuestro partido y llevar adelante a nuestro país”.

La posición de Margarita Cedeño, esposa del doctor Leonel Fernández, merece una “tonta” pegunta: Entonces, la vicepresidente de la República ¿podría ser calificada como una dirigente política que cambia su criterio político como yo cambiar un neumático de mi auto?

Ahí mismo, otra interrogante: ¿Y hacerlo de manera olímpica, sin tener en cuenta lo que pueda marcar su futuro político inmediato?
Todavía falta un buen trecho para mayo, cuando será electo el nuevo Presidente de la República.

Y quién sabe si Margarita toma de nuevo otro rumbo… ¡y regresa al redil de su consorte!

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