Del experimento social al marketing del error

¿Cuántos medios caerían, o ya cayeron, en la tentación de convertir sus tropiezos tecnológicos en contenido vendible o «post viral»?

Con InteligencIA: Del experimento social al marketing del error
Con InteligencIA: Del experimento social al marketing del error

Hay errores que se reconocen… y errores que se reciclan. Pensé en estos días atrás cuando vi cómo uno de los periódicos más antiguos de Colombia decidió convertir un tropiezo interno en campaña de engagement. En su cuenta en Instagram, el diario publicó el caso de un practicante que coló varios artículos generados con IA construidos con fuentes falsas, y luego les pidió a los usuarios comentar “Noticia” para recibir el enlace por un mensaje. El desliz editorial convertido en embudo de interacción: un giro tan creativo como incómodo.

La reacción no se hizo esperar. Entre el aplauso por la transparencia y el escepticismo por el “truco”, muchos lectores señalaron lo evidente: una cosa es admitir un fallo, otra es empacar ese fallo como si fuera una oportunidad de negocio. La frase “muy sucio lo que hacen” resume bien la sensación de quienes vieron una línea cruzada: de la transparencia al marketing del error.

Lo interesante es que este episodio no es una anécdota aislada. Es un síntoma de una tensión que he venido analizando desde esta columna: las redacciones latinoamericanas están atrapadas entre la presión por generar tráfico y la obligación ética de explicar cómo integran la IA a sus procesos. Lo que debería ser una conversación franca sobre estándares termina, a veces, disfrazado como “experimento social” para subir métricas.

¿Cuántos medios locales caerían, o ya cayeron, en la tentación de convertir sus tropiezos tecnológicos en contenido vendible o “post viral”? ¿Cuántos protocolos de IA pueden sostenerse más allá de un post en redes? La discusión de Colombia también nos pertenece.

Al final, el caso es una advertencia y una invitación. Advertencia, porque la transparencia no puede maquillarse como una estrategia de marketing; invitación, porque nuestras redacciones necesitan procesos claros, reglas firmes y conversaciones públicas menos oportunistas. Reconocer un error está bien. Convertirlo en campaña, no tanto. Pero si algo revela este episodio es que la IA no solo está transformando el periodismo: también desnuda sus reflejos más humanos.

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