Por tantos días lluviosos las autoridades del sector agua deben cuidar de no vender la idea de que las presas están repletas y de que, salvo por el inconveniente coyuntural de acueductos fuera de servicio, el suministro será estable, con lo que inconscientemente incentivan el derrote. Es también lo que ocurre en días de escasez, que se alarma tanto que la gente empieza a almacenar. En lugar de optimismo, procede invertir el sentido lógico: hay mucha agua, pero es precisamente el momento de economizarla, de hacer un uso racional; no desperdiciarla porque a la postre tendrá un costo. Aprovechamos para recordar que tiene que ser permanente la campaña de que el agua es un recurso a preservar en toda circunstancia, en crisis y también en la abundancia, porque se agota.
