Al Día de la Raza se le asignaba antes tanta importancia que era feriado y se celebraba con bombos y platillos en toda América, incluido Estados Unidos y España, donde le llaman Día de la Hispanidad. La fecha para algunos es mezcla de raza y cultura, y para otros la expresión de la expoliación y del exterminio. Pero la efeméride no se debe dejar pasar por alto, aunque no se comparta un punto de vista u otro. Lo que hay que hacer, al menos nuestra América, es aprovecharla para rescatar costumbres y tradiciones para que los pueblos no pierdan su memoria, no olviden su esencia y cierren el paso a las tradiciones foráneas y extrañas. Para que no nos absorban otras culturas y se corra el riesgo de perder la identidad.
