En las elecciones de ayer en Brasil se confirma una tendencia en la región hacia el cuadrante político ideológico de la derecha, pero casi todos los últimos comicios han sido con márgenes estrechísimos, por lo que no se puede hablar propiamente de un giro como tal hacia un lado porque los que representan ideas contrarias mantienen su vigencia.
Será materia de estudiosos hurgar en el fenómeno, aunque tiene de común de que en todas las últimas elecciones se ha creado un ambiente previo que enrarece la gobernabilidad, ha habido división y miedo en las sociedades por la abierta intromisión de fuerzas externas que amenazan y chantajean si no se vota en una predeterminada dirección. Las elecciones en democracia deben ser la expresión libérrima de voto ciudadano, sin coacción ni advertencia.
