Al sector arrocero le corrieron por tercera, lo durmieron, y mientras las autoridades dizque negociaban, un decreto, el 635-26, derogaba el que ponía aranceles de 99% al arroz proveniente de Estados Unidos para proteger la industria arrocera local. El chiste es que el decreto derogador tiene fecha 9 de septiembre, mismo día en que nuestro canciller celebraba reuniones con representantes comerciales de EE.UU. A los arroceros les hicieron un majarete y, como jugábamos cuando chiquitos, los pusieron a ver a Dios comiendo arroz, y los dejaron mirando estrellitas. Algo raro pasó, porque ni Abinader ni el canciller son gente de jugar con cartas bajo la manga o marcadas, por lo que de seguro desconocían la existencia previa de un decreto que dejaba sin efecto todo por lo que ellos “luchaban”.
