Raya en el sadismo y espanta a la sociedad el espeluznante asesinato de la esposa del cantante Oro Duro y la agresión contra su persona. En su indignación por el hecho, un oficial retirado recordó que en los “Doce Años” un jefe policial fue a notificarle a Balaguer que habían matado a un renombrado delincuente de Barahona. Su respuesta habría sido seca: “Quien no aprecia ni respeta la vida ajena, no merece vivir la suya”, justificaba el Doctor una muerte de las muchas ocurridas en su Era, pero por ser quien era el muerto, la sociedad no le pidió cuentas pues entendió esta sentencia bíblica: “El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada porque a imagen de Dios hizo Él al hombre”. (Génesis 9:6).
